Con el objetivo de maximizar la respuesta institucional ante las repercusiones energéticas y económicas de la guerra en Oriente Medio, directivos de la Agencia Internacional de Energía, el Fondo Monetario Internacional y el Grupo del Banco Mundial sostuvieron este lunes una reunión.

Reiteraron que el impacto de la guerra es sustancial, u afecta de manera desproporcionada a los importadores de energía, particularmente a países de bajos ingresos.

Esta situación provoca aumento en los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes y genera preocupación por la seguridad alimentaria y la pérdida de empleos.

Los organismos internacionales afirman que mantendrán el análisis de la situación, sobre todo en cuanto a las afectaciones de países menos favorecidos, así como las respuestas cada una puedan ofrecerles.

“Nuestros equipos trabajan en estrecha colaboración, incluso a nivel nacional, para aprovechar nuestra experiencia y ayudar a los países mediante asesoramiento político personalizado y, en el caso del FMI y el Banco Mundial, apoyo financiero cuando sea necesario”, señalaron.