
México y la Unión Europea aplazaron este jueves a 2018 la conclusión de un acuerdo para modernizar su tratado de libre comercio vigente desde hace 17 años, anunció la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, en tanto que el secretario de economía de México, Ildefonso Guajardo, reiteró que las elecciones no incidirán en las negociaciones.

«Hemos hecho muchos progresos, estamos muy cerca de un acuerdo pero todavía no hemos llegado realmente», declaró Malmström tras mantener reuniones con el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo en el marco de la séptima ronda que se desarrolló del 11 al 21 de septiembre..
«Está a la vista, pero necesitamos algo de trabajo adicional al principio del próximo año», agregó la Comisaria Europa, insistiendo en que querían «un acuerdo correcto y no cualquier acuerdo».
Mientras, Guajardo señaló que el gobierno considera “estratégicamente relevante mantener un buen ritmo” en todas las seis negociaciones comerciales que tiene actualmente abiertas para fortalecer su estrategia de diversificación.
Las dos partes se habían fijado el objetivo de concluir las negociaciones en 2017. Guajardo viajó especialmente a Bruselas esta semana con una delegación de cerca de 50 funcionarios y 25 empresarios para encontrar soluciones para «concluir el proceso», según el gobierno mexicano.
La UE y México iniciaron en mayo de 2016 conversaciones para dinamizar sus intercambios comerciales mediante la modernización de un acuerdo que entró en vigor hace 17 años, con el objetivo de adaptarlo al tratado firmado con Canadá, el CETA, del que la UE quiere hacer un modelo.
Las dos partes anunciaron su intención de acelerar las discusiones tras la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, que cuestionó rápidamente el acuerdo de libre comercio de su país con México y Canadá, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
México fue el primer país de América Latina en firmar con la UE, en 1997, un acuerdo de asociación económica, de coordinación política y de cooperación, vigente desde 2000.
En materia de inversiones, Guajardo explicó que ya se ha acordado el concepto del nuevo acuerdo, pero México debe analizar “con mucho cuidado” cómo adaptar a su realidad el modelo propuesto por la UE y “elaborar las ideas que funcionarán para ambos lados”.
Lo mismo ocurre con el reconocimiento de denominaciones de origen, donde México busca proteger los quesos nacionales vendidos con nombres que en Europa son denominaciones de origen.
“México tiene un fuerte compromiso con las denominaciones de origen. El tequila mexicano es un muy buen ejemplo de cómo creemos en el poder de las denominaciones de origen. En economías emergentes, como México, tenemos que encontrar maneras de coexistencia entre los sistemas” de marcas y de indicaciones de origen”, señaló.
De las casi 400 denominaciones de origen que estaban en cuestión al inicio de las negociaciones, “apenas unas cuantas” siguen siendo objeto de discusión, destacó Malmström.
Guajardo también rechazó que las exigencias de Estados Unidos en la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tengan cualquier influencia en las conversaciones en curso con la UE.
“Estas negociaciones tratan de los intereses de México y de la UE”, aseveró.
