
La industria automotriz en Alemania atraviesa una situación difícil, el anuncio de recorte de personal por parte de Volkswagen, Audi y Ford ha provocado el quiebre de decenas de empresas proveedoras, por lo que los especialistas prevén la pérdida de cien mil puestos de trabajo al concluir la década.
De acuerdo al informe de la consultora Falkensteg, publicado por el medio digital español OKDiario, el cierre de empresas proveedoras registrará en este 2025 un incremento del 30%, en comparación con el año anterior.
El documento, que analiza el desempeño de empresas proveedoras con ingresos de al menos 20 millones de euros, tan solo, en lo que va del año, Alemania registró el cierre de 36 proveedoras, contra 33 registradas en el mismo periodo del 2024.
El análisis indica que este fenómeno es consecuencia de los despidos anunciados por las armadoras antes mencionadas, así como la respuesta de reestructuración de grandes firmas como Bosch, Continental y ZF Friedrichshafen.
La publicación destaca que esta situación se presenta en un escenario, por si solo, complicado en el que la demanda de autos en los mercados europeos muestra ralentización, además del incremento de las normas de Bruselas en relación con la emisión de CO2 y el incremento de nuevos competidores desde China.
De acuerdo a la publicación, Bosch planea recortar 13 mil empleos, cifra que, aproximadamente equivale al 3% de su plantilla global; por su parte Continental que planea eliminar 3mil puestos de trabajo en su división de investigación y desarrollo automotriz como parte de una reestructuración que incluye la escisión de la unidad automotriz para centrarse en las divisiones de neumáticos e industria, más rentables.
La tecnológica ZF Friedrichshafen, especialista en la fabricación de sistemas para vehículos de pasajeros, vehículos comerciales y tecnología industrial, anunció que recortará hasta 7 mil 600 puestos de trabajo.
Respecto a la transición a la movilidad eléctrica, el reporte menciona que pese a las millonarias inversiones, tanto de armadoras como proveedores, la tendencia no ha evolucionado como se esperaba en los mercados europeos, lo que ha obligado a algunos fabricantes de autos a cancelar sus planes en materia de electrificación o relajar sus objetivos para los próximos años ante la falta de demanda.
