La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) argumentó que no compite, sino coproduce bajo lar normas de origen y disciplinas laborales más exigentes, de cara a la investigación que efectúa Estados Unidos bajo la Sección 301 sobre exceso de producción manufacturera.
De cara a la aplicación de eventuales sanciones y aranceles que perjudicarían la competitividad del sector, la AMIA envió a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) una serie de argumentos.
El 11 de marzo, la USTR inició investigaciones a 60 economías, incluyendo México, conforme a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
AMIA refirió que afirmar que el sector automotriz mexicano es un generador de exceso de capacidad es incompatible con la intención del T-MEC, ya que un tercio de los insumos incorporados a los vehículos fabricados en México provienen de Estados Unidos.
Por cada vehículo que México exporta, una parte significativa del valor añadido fue creado por proveedores e inversionistas estadounidenses.
«En este sentido, la producción automotriz mexicana apoya los empleos manufactureros y la inversión de capital en Estados Unidos, en lugar de desplazarlos, y debe entenderse como una extensión de la cooperación norteamericana».
«El sector automotriz mexicano no compite con Estados Unidos, sino que es coproductor y opera bajo las normas de origen y disciplinas laborales más exigentes jamás acordadas en un tratado comercial estadounidense, ni en ningún otro acuerdo a nivel mundial.
«Es la plataforma a través de la cual los fabricantes de equipos originales estadounidenses producen vehículos para consumidores estadounidenses y norteamericanos, utilizando principalmente componentes fabricados en Estados Unidos, bajo las normas de origen del T-MEC”.
“Someter a la industria de vehículos ligeros de México a las medidas de la Sección 301 socavaría la misma integración industrial norteamericana que Estados Unidos ha impulsado en su acuerdo comercial regional más avanzado».
AMIA señaló que sumar nuevos aranceles a los ya existentes, en virtud a la Sección 232, correspondientes al acero y aluminio, perjudicaría la competitividad del sector automotriz.
«La aplicación de sanciones adicionales perjudicará gravemente la competitividad del sector automotriz y, en consecuencia, dañará otras actividades económicas, así como un gran número de empleos e inversiones en toda Norteamérica. Además, socavará la capacidad de Estados Unidos para competir con sus competidores de otras regiones», concluyó.
