De acuerdo al “Boletín de análisis económico” de la Escuela de Negocios del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), el aumento de precios de la canasta alimentaria, ha provocado que comer en México sea 67% más caro que en el 2018.
El documento señala que, hace ocho años, una persona que vive en zonas urbanas necesitaba poco más de mil 500 pesos mensuales para satisfacer sus necesidades básicas alimenticias y librar la línea de pobreza extrema por ingresos.
Actualmente, requiere dos mil 571 pesos mensuales.
Por otra parte, un mexicano que radica en zonas rurales necesita mil 940 pesos para comprar los alimentos básicos que requiere para vivir, mientras que en 2018 necesitaba mil 150 pesos.
“Esta brecha evidencia un deterioro más acelerado en el costo de los alimentos respecto al nivel general de precios, lo que afecta de manera desproporcionada el poder adquisitivo de los hogares de menores ingreso”, indica el Boletín en su página 2.
En marzo de 2026, la línea de pobreza extrema por ingresos se elevó 8.1 por ciento anual en zonas urbanas y 7.9 por ciento en zonas rurales, casi el doble de lo que se incrementó la inflación (4.59 por ciento).
El alimento básico de mayor incremento en su precio es el jitomate, que en el último año se encareció 126.3 por ciento en zonas rurales y 28.8 por ciento en zonas urbanas.
A lo anterior se añade el costo de la canasta básica no alimentaria, es decir, transporte público, educación y cultura, o los cuidados personales, cuyos precios de 2018 a la fecha, han incrementado 53 por ciento en el ámbito rural y 49 por ciento en el ámbito urbano.
De esta manera, en el último año, el aumento de la línea de pobreza por ingresos fue de 5.9 por ciento en las ciudades y 6.1 por ciento en los pueblos, tasas ligeramente mayores a la inflación en general.
De acuerdo a la coordinadora editorial del boletín, Elvira Mireya Pasillas Torres, una familia de cuatro personas requeriría de casi 20 mil pesos mensuales para no estar en pobreza.
“A pesar de los subsidios, hay presiones fuertes en los precios de los energéticos que están afectando al transporte, y lo preocupante es que el incremento del precio de la gasolina tiene un efecto en cadena, ya que también aumentan los costos logísticos de transportes de mercancías y esto también tiene un efecto en los precios de los alimentos”, señaló.
