El Banco Central Europeo (BCE), señaló que, entre los beneficios de la adopción de la IA, destaca un potencial incremento de 4% en productividad, para los próximos 10 años.

Sin embargo, dichos beneficios variarían ampliamente dependiendo de la rapidez con la que se extendiera la tecnología, aunado a ello una crisis energética prolongada podría frenar ese avance.

El economista en jefe del banco, Philip Lane, reconoció que, si bien, la atención inmediata del BCE se centra en el conflicto de Oriente Medio y en lo que este pueda suponer para la inflación, la IA puede ser un motor clave a largo plazo para la suerte económica del bloque.

Destacó que una tasa de adopción en línea con innovaciones anteriores, como Internet, generaría al menos 1.5 puntos porcentuales de crecimiento adicional de la productividad.

Pero, si la adopción continua al ritmo actual y llega, al menos, a la mitad de la economía, la ganancia podría superar los 4 puntos porcentuales.

Advirtió que los costos persistentemente elevados del combustible, frenan el progreso en la creación de nuevos modelos de IA y también limitan la tasa de adopción, dado el elevado consumo energético de esta tecnología.

De acuerdo a Lane, en Europa solo alrededor del 3% de las patentes están relacionadas con la IA, frente al 9% en Estados Unidos.

Los residentes de la zona euro gastan casi 250 mil millones de euros al año en regalías a titulares de patentes extranjeros, principalmente con sede en Estados Unidos, lo que pone de relieve la dependencia del bloque de la tecnología importada.