Al clausurar la 79.ª Asamblea de la Organización Mundial de la Salud, el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que “la pandemia de COVID-19 nos dejó una lección imposible de ignorar: no podemos proteger la salud dentro de nuestras fronteras si somos incapaces de protegerla fuera de ellas. Porque los virus no entienden de fronteras, banderas ni pasaportes”
El representante insistió en la necesidad de concretar la finalización del anexo del PABS, cuya función es establecer reglas claras y justas para que todos los países compartan rápidamente muestras de virus peligrosos con potencial pandémico y, a cambio, garanticen un acceso equitativo a vacunas, tratamientos y pruebas para las naciones más vulnerables.
Afirmó que, sin el anexo “el mundo no está realmente preparado para la próxima pandemia”.
Afirmó que los brotes actuales de ébola y hantavirus recuerdan “por qué el mundo necesita el Acuerdo sobre la Pandemia”.
“Hace cuatro años y medio, usted se comprometió a negociar un acuerdo internacional histórico, basado en las dolorosas lecciones que nos dejó la pandemia de COVID-19”, dijo.
Señaló que esta “última pieza del rompecabezas”, es urgente y los próximos meses son el momento de ver los frutos de todo el esfuerzo realizado.
Afirmó que en los últimos nueve años la Organización se ha transformado para convertirse en el organismo que el mundo necesita y merece, con una reestructuración para hacerla viable, estable y sostenible, sobre todo en el último año.
“Esta no es una organización en crisis. Todo lo contrario. Es una organización que avanza con confianza y determinación”.
Insistió en la petición a los Estados miembros para apoyar las tareas de la organización ya que, “solo juntos podremos lograr el mejor resultado”, puntualizó.
