Con el ajuste a 88.36 pesos diarios, el salario mínimo ha tenido una recuperación de 20 por ciento en términos reales; esto es, 45 por ciento en términos nominales, lo cual no había ocurrido hace más de 30 años, sostuvo el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

 

 

Por primera vez en 23 años, el Producto Interno Bruto ha aumentado a tasa anual en todos los trimestres de una misma Administración. Este crecimiento se ve reflejado en lo que he llamado el triple récord en la generación de empleos, dijo en el marco del acto “fortalecimiento del empleo”.

Añadió que este incremento a los salarios contrasta drásticamente, para ponerlo en relieve y contexto, con la pérdida del poder adquisitivo, justamente inverso, de 21 por ciento en términos reales, que se registró en los 18 años de las tres administraciones pasadas.

El salario mínimo debe ser una retribución justa, acotó.

En el acto enunció tres récords en empleo: la creación de casi 195 mil empleos formales en octubre, la cifra más alta para cualquier mes en nuestra historia; más de un millón en los primeros 10 meses del año y tres millones 330 mil en un lustro.

“Esta cifra supera lo alcanzado, como aquí se ha referido, en cualquier sexenio completo. De continuar con esta tendencia, lograremos generar más de cuatro millones de empleos en esta administración”, aseveró.

Argumentó que hay una serie de factores tras dichas cifras: estabilidad macroeconómica, con una política monetaria responsable; inversión del sector privado, con 156 mil millones de dólares de Inversión Extranjera Directa, así como 3.5 billones de pesos por empresas nacionales, y las reformas estructurales, con impacto en distintos ámbitos de la economía.

Añadió que otro factor fue la inversión en infraestructura de comunicación, transporte y servicios públicos, lo cual genera empleos directos, y también sienta las bases de una economía más eficiente y dinámica, aunado a un quinto factor, en las políticas públicas en favor de la formalidad laboral, pues, “no hay prosperidad posible sin un trabajo digno y bien remunerado”.

Históricamente la informalidad ha sido uno de los principales obstáculos al incremento de la productividad, limitando el crecimiento económico y el desarrollo social de nuestro país.

De ahí la importancia de promover la formalidad laboral, a través del Sistema Nacional de Empleo y de programas como la Estrategia Crezcamos Juntos, Bécate y el Subsidio para el Empleo.

“A partir de un trabajo formal, queremos que más mexicanos gocen plenamente de sus derechos y que estén mejor protegidos ante situaciones que puedan afectar su economía familiar. Pero también queremos que su trabajo se traduzca en una remuneración digna y justa”, concluyó.

Antes, el secretario del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, sostuvo que tres millones 300 mil empleos significaron una baja importante en la tasa de informalidad laboral en México; una política pública integrada redujo en más de 650 mil el número de niños que se encontraban trabajando en edades no permitidas, y hoy, están en las escuelas, así como 1.38 millones sumadas a los mercados laborales formales.

Tres millones 300 mil empleos significó haber casi triplicado al día de hoy, el número de personas en discapacidad que tienen un empleo formal, un empleo digno, en relación al sexenio pasado.

Tres millones 300 mil empleos significó que el 42 por ciento de esos empleos, son para mujeres, es decir, un millón 386 mil registros.

Que la mitad de esos empleos, son para personas que tienen 40 años o más, lo que significa que nuestro mercado laboral está estable, está en posibilidades de recomponer los temas de recapacitación, que son tan difíciles después de cierta edad, y de marcar una ruta y un camino para poder continuar con su desarrollo.

Significa que un tercio, son de jóvenes. Ayer, la OIT dio su informa internacional en materia de trabajo de adolescentes; dos países lideran en el mundo: el primero, es México; el segundo, es Argentina. La razón que da la OIT, es: programas de formalización.

Tres millones 300 mil empleos se inscriben en la mayor época de paz laboral que haya tenido México en su historia, y país alguno en su historia; 50 meses ya sin huelgas federales.