De acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) la reforma constitucional que busca reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, de forma gradual hasta 2030, impactaría a 12.4 millones de trabajadores.

Se trata de empleos formales que actualmente suman actividades por más de 40 horas y más de cinco días a la semana.

El organismo destaca que, una vez que la reforma contempla una reducción de 16.7% de la jornada máxima, en caso de que se mantengan todos los demás factores constantes, se podría requerir 20% más empleados para tener el mismo nivel de producción.

Este cálculo no considera posibles mejoras en productividad derivadas de inversión en tecnología y automatización, que podrían atenuar parcialmente dicho efecto.

Para las industrias que operan con tres turnos, el impacto puede ser mayor por la necesidad de mantener cada turno con personal por ocho horas.

De acuerdo al organismo, los sectores en que el impacto sería más evidente son:

Panorama general

Actualmente, México es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con mayor número de horas trabajadas al año por trabajador.

Se habla de 2 mil 207 horas, lo que significa 27% más que el promedio de mil 740 horas, de las 38 economías que integran a la OCDE.

Por lo anterior, estableció que, cualquier estrategia orientada a reducir la jornada laboral debe ir acompañada de políticas que impulsen la productividad, incluyendo inversión en tecnología, capacitación dentro y fuera del lugar de trabajo.

Las medidas deben equilibrar la relación entre tiempo laborado y valor generado, sobre todo en  un contexto de débil dinamismo del empleo formal, al considerar que en enero de 2026 se crearon solo 59 mil 417 puestos con registro formal, sin incluir plataformas digitales.