Fitch Ratings ratificó la calificación a la calidad crediticia del Estado de Puebla en ‘AA-(mex)’, con perspectiva estable, al destacar su fortaleza fiscal, una política de endeudamiento prudencial con cero contratación en 2017 y un dinamismo económico favorable.

 

Asimismo, Fitch Ratings ratificó las calificaciones de los tres créditos contratados por el gobierno estatal de Puebla con Interacciones y BBVA en AAA(mex)vra con un saldo conjunto de cinco mil 414.8 millones de pesos a diciembre del 2017.

La ratificación de la calificación a la calidad crediticia del Estado de Puebla en el primer año de la gestión del gobernador Tony Gali Fayad se fundamenta en que la entidad presenta entre sus fortalezas una recaudación fiscal sobresaliente, balances superavitarios, una política de endeudamiento prudencial que mantiene un nivel de endeudamiento bajo con una sostenibilidad alta, prácticas buenas de gestión, y dinamismo económico favorable.

Por el contrario, la entidad presenta limitantes en su calidad crediticia en factores como contingencias por el organismo de agua y un sistema de pensiones y jubilaciones con poca suficiencia financiera vinculada con la operación del Issstep.

Fitch Ratings detalló que entre los factores clave de calificación revisados la agencia considera que el estado de Puebla presenta un factor de deuda y liquidez clasificado como fuerte con tendencia estable.

En 2017, la entidad cerró el ejercicio con un saldo de deuda directa de largo plazo de cinco mil 414.8 millones, monto equivalente a 0.14 veces sus ingresos disponibles (IFOs) y de 0.37 veces si se agregan otras obligaciones que se derivan de proyectos de prestación de servicios y obra pública financiada y deuda indirecta, como el Centro Integral de Servicios, el Museo Barroco o la plataforma para la planta Audi México.

Asimismo, de acuerdo a los criterios de Fitch ratings, Puebla registra una sostenibilidad alta en su deuda directa de largo plazo, al cierre del ejercicio, el servicio de la deuda (capital e intereses) representó 10.9 por ciento de su ahorro interno, un mejor nivel al reportado en 2016 del 13.6 por ciento.

Durante 2017, la entidad no contrató deuda adicional y para 2018 no tiene planes de hacerlo, por lo que se la agencia espera que de mantener Puebla su política prudencial de endeudamiento, las métricas de endeudamiento y sostenibilidad continúen favorables al cierre del ejercicio.

En lo que concierne a la liquidez, Fitch observa que Puebla fortaleció su posición, pues la entidad redujo el monto de pasivo no bancario a siete mil 367 millones desde nueve mil 40 millones de pesos.

Incluso, a pesar de que los recursos disponibles en caja también se reducen al pasar de siete mil 396.3 millones a cinco mil 739.2 millones de pesos, mantuvo una relación de 77.9 por ciento caja a PNB, cifra superior a la mediana del Grupo de Estados Calificados por Fitch (GEF) que asciende a 63 por ciento.

Por otra parte, la rotación del pasivo medida en días gasto primario también disminuyó de 37 días a 29 días.

Cabe mencionar, que Puebla no recurre a créditos de corto plazo, ni cadenas productivas o factoraje para atenuar presiones de liquidez.

BUEN DESEMPEÑO PRESUPUESTAL

En un segundo factor, referente al desempeño presupuestal, Fitch evalúa que Puebla está con un estatus fuerte con tendencia estable.

Durante el período de análisis de 2013 a 2017, Puebla ha presentado balances primarios superavitarios que han oscilado entre 1.9% y 3.3 por ciento de sus ingresos totales.

Asimismo, en 2017, Puebla reportó un fortalecimiento en su nivel de Ahorro Interno, al cerrar el ejercicio con cinco mil 961.3 millones de pesos, equivalente a 15.4 por ciento de sus ingresos fiscales disponibles.

Lo anterior fue producto tanto de un comportamiento positivo en la generación de ingresos disponibles como a un gasto operacional que se contuvo al mostrar un dinamismo menor al de los ingresos (9.0%).

Para 2018, con base en el presupuesto de ingresos y egresos, Fitch estima que el nivel de Ahorro Interno podría mantenerse fuerte, sin embargo, no descarta que se presenten presiones en el gasto por tratarse de un ejercicio en el que habrá cambio de poderes.