La colaboración entre físicos de partículas de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y expertos del Centro de Agroecología de la BUAP marca un hito en la búsqueda de soluciones para los desafíos globales del siglo XXI.

De esta manera, el trabajo multidisciplinario de investigadores físicos y de agroecología de la máxima casa de estudios en la entidad, propone utilizar la Física para proteger cultivos prioritarios.

La investigación conjunta, que emplea la teoría de percolación, una rama de la Física estadística que estudia cómo se conectan los sistemas, dio origen a diversos artículos, que han generado críticas favorables por parte de la comunidad científica.

Esto se vio reflejado al recibir dos galardones: Futured Articles y Scientific Highlight Articles por parte del American Institute of Physics.

¿De qué va?

Los investigadores BUAP, Jhony Eredi Ramírez, Arturo Fernández Téllez, Ygnacio Martínez Laguna, Jesús Francisco López Olguín y Agustín Aragón García, demostraron que una plantación se comporta de forma idéntica a un sistema físico poroso.

Con un enfoque agroecológico, los investigadores publicaron un estudio sobre el manejo agroecológico de Phytophthora, conocido como el «destructor de plantas».

Se trata de un patógeno que causa pérdidas económicas masivas a nivel mundial y que se propaga a través de esporas que «nadan» en la humedad del suelo hacia las raíces.

En Puebla, se reporta que Phytophthora ataca a diversas plantaciones causando pérdidas millonarias a productores de papa, chile y aguacate. 

Al organizar los cultivos en configuraciones de intercalado, como columnas o diagonales alternas (estilo ajedrez), es posible crear «barreras naturales».

Es así que determinó que la configuración de diagonales alternas es la más efectiva para evitar que la enfermedad se extienda por todo el campo, permitiendo a los agricultores proteger sus cosechas sin depender de fungicidas químicos.

Estrategia integral para la seguridad alimentaria

Los científicos concluyen que la mejor estrategia agroecológica es el diseño de policultivos, inspirados en sistemas ancestrales como la milpa mexicana.

Estos sistemas no sólo detienen las plagas al romper la continuidad de las plantas susceptibles, sino que aumentan el rendimiento neto de la tierra al fomentar interacciones beneficiosas entre especies.

De acuerdo al estudio, incluso en suelos con alta presencia inicial de patógenos, elegir el par de plantas adecuado basándose en su «susceptibilidad», la probabilidad de enfermar tras la exposición, permite mantener una producción saludable y sostenible.

Esta línea de investigación demuestra que la ciencia no tiene fronteras rígidas.

El mismo modelo matemático que explica qué sucede en el centro de una estrella de neutrones o en un colisionador de partículas está siendo utilizado para diseñar las granjas del futuro.