
Integrantes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), presentaron el documento «Una Estrategia de Seguridad Pública para Proteger a la Ciudadanía», al señalar que el modelo policial único no ha funcionado.

El conjunto de propuestas que integran este texto surge gracias a la amplia participación de los miembros de COMEXI, así como reconocidos expertos, organizados en grupos de trabajo para proponer acciones en cada una de las líneas principales de la seguridad pública.
Luis Herrera-Lasso, miembro de COMEXI y director del Grupo Coppan, actuó como Coordinador del Grupo de Trabajo. En la presentación participaron Herrera-Lasso; el Embajador Benito Andión; Edna Jaime, directora general de México Evalúa; Lisa Sánchez, directora general de México Unido contra la Delincuencia y Jorge E. Tello Peón, Director General de Madison Inteligencia.
«Es necesario replantear la estrategia de seguridad pública con criterios técnicos y de largo plazo, evitando planteamientos inmediatistas.» comentó Herrera-Lasso. «El próximo gobierno deberá alinear a los tres Poderes de la Unión en torno a una estrategia de seguridad pública del Estado mexicano», agregó Edna Jaime.
Jorge E. Tello Peón, consideró que la federación debe establecer criterios generales pero cada circunscripción debe desarrollar su modelo operativo».
«Es necesario revisar con responsabilidad y perspectiva la participación de las Fuerzas Armadas en el ámbito de la seguridad pública» comentó Lisa Sánchez.
Benito Andión señaló que una estrategia que no considere los vínculos transnacionales del crimen organizado mantendrá permanentes ventas de vulnerabilidad: «Resulta imprescindible una estrategia clara de cooperación internacional con objetivos precisos, instancias responsables y medición de resultados».
El documento agrupa diez causas que buscan explicar la crisis de seguridad pública que hoy vive México. Se incluyen la politización en la instrumentación de las políticas de seguridad; la ausencia de una política de Estado en que converjan los tres poderes; la visión centralista de que la seguridad pública se construye de arriba hacia abajo.
Así como las deficiencias en capital humano de las instituciones; debilidad de la política de prevención social de la violencia y el delito; deficiencias en la arquitectura institucional; dificultad para implementar un modelo policial único en distintos contextos locales; la ausencia de claridad sobre el rol de las Fuerzas Armadas en políticas de seguridad pública; deficiencias en los sistemas de inteligencia para la seguridad pública; e insuficiencias en cooperación internacional.
