La fijación de aranceles a productos mexicanos por Estados Unidos y la política espejo por parte de México para enfrentar la medida se traducirá en un encarecimiento de diversos insumos, alimentos, bienes y servicios que se comparten entre ambas naciones, en perjuicio del consumidor final, por las presiones inflacionarias que conlleva.

Así lo señaló el presidente del Sindicato de Empresarios Mexicanos en Puebla (Sindemex), Francisco Romero Serrano, luego que esta semana se publicó en el Diario Oficial de la Federación el listado de productos de importación de Estados Unidos que serán sujetos a la aplicación de aranceles.

Estimó que en industrias como la construcción y las manufacturas se tendrán impactos inmediatos en aceros y aluminios debido a los aranceles que entraron en vigor este mes del 25 y 10 por ciento para 186 productos sidrúrgicos, respectivamente.

La medida implica que México tendría que fijar unos 644 millones de dólares de aranceles con tasas del siete al 25 por ciento en productos gravados con aranceles como lámparas, embutidos, queso, cerdo, whisky, borbon, manzanas, uvas y arándanos.

Romero Serrano alertó que si en el sector agropecuario, si se radicaliza la política espejo para enfrentar a Estados Unidos, diversos granos que se consumen en México como el maíz se importa del vecino país se encarecerán.

También podrían afectarse insumos como alimentos para la engorda de aves y cerdo, por lo cual habrá repercusiones en costos de producción, aunado al gravamen que se impondrá a las importaciones de diversos cárnicos y embutidos.

Romero Serrano declaró que el fondo del asunto es que se envía una señal en el sentido de que ya no prosperarán las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en el corto plazo.

Esto en perjuicio de una plataforma exportadora generada por México donde más del 80 por ciento de los 400 mil millones de dólares que se envían en mercancías al exterior se concentran en Estados Unidos.

Reconoció que en una primera fase golpes muy específicos fueron evitados para sectores como las manufacturas automotrices, al no involucrar en los gravámenes a los aceros usados en ese sector.

No obstante prevalece el nerviosismo entre empresarios y gobiernos, pues el mensaje de este inicio de guerra arancelaria es que no habrá TLCAN en el corto plazo.

La lección que también queda es la necesidad de diversificar la plataforma de exportaciones y aprovechar los tratados y acuerdos de comercio que se tienen en diversas regiones del globo, diversificando mercados, concluyó.

A final de cuentas México ha superado la prueba del ácido en materia de comercio exterior en cuánto calidad y precio, puntualizó.