El proyecto del presidente Donald Trump para prohibir durante tres meses la exportación de diésel, como medida para disminuir los altos precios del combustible en la Unión Americana, enfrenta severas críticas y rechazo por parte de la industria petrolera e incluso integrantes de la propia administración.

La medida, que está bajo preparación, tiene como objetivo adicional, favorecer al mandatario, de cara al proceso de elección del próximo 3 de noviembre, de acuerdo al medio Politico.

Quienes se expresan en contra de la prohibición, señalan que podría provocar una caída de los precios a corto plazo.

Los productores de combustible advierten que cualquier beneficio a corto plazo, se vería contrarrestado por el encarecimiento posterior de los combustibles, lo que incluye al keroseno.

Expertos reconocen que el costo de los energéticos, caerían en algunas regiones del país, gracias a que el combustible de exportación iría directo a los consumidores nacionales.

Los fabricantes ajustarían a la baja los volúmenes de producción, por la pérdida de demanda extranjera, lo que reduciría la oferta futura.

En la esfera política, congresistas republicanos y asesores del gobierno, apoyan las críticas a esta propuesta.

En caso de que la medida se apruebe, representaría la primera restricción a las exportaciones energéticas de Estados Unidos, desde que el expresidente Barack Obama, levantó en 2015, una prohibición a la venta de crudo que llevaba varias décadas vigente.

Los datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), señalan que el precio medio del diésel estadounidense se situaba en los 6.52 dólares por cada galón de 3.79 litros, 91 centavos más que hace una semana y un 76% más que hace un año.