El Mundial de Futbol 2026 está a la vuelta de la esquina, a 28 días del inicio de la justa deportiva, el 11 de junio en el otrora estadio Azteca de la Ciudad de México, las expectativas son altas respecto a los beneficios económicos para el país, mientras que el entusiasmo general, no es tan alto.
Así lo expresaron, a través de sus respectivos análisis, Daniel Zaga, economista en jefe de Deloitte Spanish Latin America y Omar Estrada, director general de Evidens Investigación de Mercado y Consultoría de Marca, creadores de “Mundial en datos”.
De acuerdo al estudio de Deloitte, el impacto económico del Mundial de Futbol en México, en este 2026, será equivalente al 0.14% del Producto Interno Bruto (PIB).
Señaló que este fenómeno se explica por el aumento del consumo y las obras de infraestructura, en total se estima una derrama superior a 4 mil 50 millones de dólares, principalmente a través de consumo (USD$2250 millones).
Daniel Zaga manifestó que este impacto será “muy grande” para algunas industrias, sobre todo porque fomentará la generación de empleo formal.
En ese sentido, señaló que se prevé la generación de 112 mil empleos, lo que significa el 0.19% del empleo formal en el país, sin embargo, serán, principalmente temporales.
“Lo que vemos el impacto más importante, cada uno de nosotros va a ver los partidos en casa, o en los fanfest, o yendo a los restaurantes o a los bares, ahí se ve un impacto considerable, independientemente que se juegue en Mexico o no”, señaló.
El especialista reveló que independientemente de los partidos que se lleven a cabo en territorio mexicano, o en los que participe la Selección Nacional, habrá beneficios para ciertos bienes, especialmente los que tienen que ver con botanas, bebidas alcohólicas y bebidas no alcohólicas, “que tienen un aumento importante en el año del mundial, versus los años previos”.

Los beneficiados
Señaló que, entre las tres sedes en el país, Jalisco; Nuevo León y Ciudad de México, captarán un beneficio de por lo menos mil 582 millones de dólares, el resto, 668 mil millones, se repartirá entre estados no sede que también generarán, por lo menos, 31 mil 200 empleos temporales.
Respecto a los beneficios en materia turística, señaló que el estudio estima la llegada de 280 mil turistas extranjeros al país, mientras que 556 mil mexicanos, se movilizarán hacia las ciudades con partidos programados.

Para aprovechar este impulso, señaló que se debe trabajar en ofrecer experiencias agradables para los visitantes, garantizar seguridad, contar con infraestructura adecuada, además de servicios a la altura.
Y acá como alguna de las recomendaciones, no aprovecharse del turista, no subir estratosféricamente las tarifas, es importante que se lleven una buena experiencia para poder maximizar en el largo plazo el ingreso”, señaló.
México vive el mundial en duelo
Por su parte, Omar Estrada señaló que de acuerdo a los resultados de “Mundial en datos”, a pocas semanas del arranque, la fiebre mundialista no ha permeado en el mexicano.
Esto se debe a que la mayoría de los mexicanos no se consideran anfitriones, sino que, consideran que solo se “rentaron” tres espacios para una actividad organizada por alguien más.
El especialista destaca que desde hace 9 meses “Mundial en datos” se ha convertido en un observatorio continuo, para conocer el sentir de la población y su respuesta a esta actividad.
Señala que, de acuerdo a los resultados de mayo, el de 2026 será un mundial que se vivirá en ambiente familiar, así lo manifiesta el 43% de los consultados.
Consideró que esto tiene un punto positivo ya que generará un ambiente de “unidad nacional”, aunque, solo 23% expresa orgullo de que Mexico forme parte del Mundial.
“Aqui la expectativa es que, por fin, algo nos haga reunirnos al menos 90 minutos viendo perder, ganar o empatar a la Selección”, señaló.

Afirmó que, a diferencia de los mundiales de 1970 o 1986, no existe apropiación ni interés, tampoco hay figuras emblemáticas locales, que le hagan recordar el momento.
“El mexicano no dejó de querer el Mundial, está procesando que no puede vivirlo como lo imaginaba. No hay rechazo ni abandono, hay un ajuste emocional frente a una expectativa que no se cumplió; aun así, el 60% quiere ver todos o la mayoría de los partidos”, puntualizó.
