El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), desarrolla variedades mejoradas de frijol para contribuir a incrementar la productividad, mejorar los ingresos de las y los productores y avanzar hacia una agricultura más resiliente frente a los efectos del cambio climático.

Los frijoles Negro y Pinto representan más del 50% de la superficie sembrada de este cultivo, equivalente a aproximadamente 900 mil hectáreas

Es así que el frijol constituye uno de los cultivos estratégicos para México por su importancia económica, social y nutricional, de ahí que el Plan Frijol es parte del compromiso número 64 de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para fortalecer la producción nacional de alimentos.

La demanda del frijol Negro se concentra principalmente en las regiones centro y sur-sureste de nuestro país, mientras que el frijol Pinto predomina en el norte del país, pero en las últimas décadas su cultivo y consumo se han expandido hacia las regiones centro y centro-occidente, incluyendo Nayarit y Sinaloa durante el ciclo agrícola otoño-invierno.

El instituto puso a disposición del sector productivo once variedades mejoradas de frijol Negro, de ellas, 10 corresponden al tipo negro opaco de grano pequeño: Tacaná, Comapa, Primavera 28, Verdín, San Blas, Rubí, NOD-1, Rincón Grande, Tijax y Nayarit 26; se suma también el San Luis 22, de tipo negro brillante. Una segunda variedad de este último tipo se encuentra próxima a concluir su proceso de liberación.

Las variedades presentan características que responden a las necesidades actuales del campo mexicano, como mayor potencial de rendimiento, amplia adaptación a diferentes condiciones agroecológicas y resistencia o tolerancia a las principales enfermedades que afectan al cultivo.

Adicionalmente, ofrecen atributos de calidad como menor tiempo de cocción, alto contenido de proteína, fibra dietética, carotenoides y minerales, lo que favorece una alimentación más saludable y nutritiva para las y los consumidores y presentan un desempeño sobresaliente bajo riego en distintas zonas productoras del país, incluido el ciclo Otoño-Invierno en Nayarit y Sinaloa y el ciclo intermedio en la región de El Bajío.

La investigación científica del INIFAP también se ha orientado al desarrollo de materiales genéticos con mayor adaptación a condiciones de sequía, es decir, cuentan con características que favorecen un uso más eficiente de la humedad disponible, mayor estabilidad del rendimiento bajo condiciones de estrés hídrico y una mejor respuesta frente a escenarios de variabilidad climática.