De acuerdo a la plataforma de certificación de proyectos ambientales número uno del mundo, Nat5, el próximo Mundial de Futbol podría dejar una huella de carbono de 15 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero.

La estimación señala que esta cantidad de CO2 y GEI, es equivalente a las emisiones de un millón de personas durante un año, entre dos y tres millones de autos circulando durante un año o 10 mil estadios llenos de CO2.

Es así que la plataforma reconoce que, si bien los grandes eventos deportivos unen al mundo, su modelo operativo actual los ha convertido en una fuente masiva de emisiones y degradación ambiental.

Estos gases pueden permanecer durante décadas o siglos acumulándose en la atmósfera, contribuyendo a retener el calor, al aumento gradual de la temperatura global y a la alteración de lluvias, océanos, hielo, incendios y eventos extremos.

 En la próxima gesta mundialista se esperan 15 millones de visitantes en las ciudades anfitrionas de los partidos con la consecuente presión sobre los recursos naturales locales.

 “Con 104 partidos en 16 ciudades de tres países, el Mundial de Futbol 2026 será el más grande de la historia en términos económicos y también el más complejo desde el punto de vista logístico y ambiental”, señala el documento.

Los científicos mexicanos de Nat5 explican que la enorme huella de carbono que dejaría el evento exige una respuesta contundente y sistémica ya que no se trata solo de carbono, sino de la salud de los ecosistemas, la resiliencia de las ciudades y la legitimidad social de la industria del deporte.

La conclusión señala que la mayor parte de la huella de carbono no proviene de la energía de los estadios ni de los residuos, sino de los desplazamientos.