El mercado mundial de semiconductores superó los 650 mil millones de dólares, impulsado principalmente por la demanda de chips para inteligencia artificial, lo que significa un gran incentivo para la inversión; sin embargo, enfrenta un desafío mayor, el uso de agua.

El proceso de fabricación de circuitos integrados exige limpiar las obleas de silicio decenas de veces, también después de verter los reactivos químicos y los fluidos fotorresistentes, se requiere agua y más agua, que no puede tener la más mínima impureza.

El estándar de la industria exige agua con una resistividad eléctrica, (la resistencia del material -agua- al flujo de corriente eléctrica) de 18.2 megaohmios por centímetro, que es el límite teórico de la pureza del agua a temperatura ambiental.

El problema es que producir agua ultrapura no es sencillo.

Y no solo se trata de someterla a ósmosis inversa en múltiples etapas y a tratamientos de intercambio iónico; también es preciso desgasificarla al vacío, eliminar con luz ultravioleta cualquier microorganismo que pueda contener y filtrarla utilizando unas membranas diseñadas expresamente para capturar la más mínima impureza.

Estos tratamientos consumen energía y requieren emplear una gran cantidad de productos químicos; además, una parte importante del agua que se procesa no se transforma en agua ultrapura, por lo que no se puede aprovechar.

Por todo lo anterior, cabe analizar la situación que prevalece en la planta de la taiwanesa TSMC en Arizona, Estados Unidos.

El mayor productor de chips del planeta, TSMC, aprobó una inyección de 20 mil millones de dólares en la que es su planta de producción de semiconductores más avanzada, que, irónicamente, se ubica en el segundo estado más seco de Estados Unidos, sólo por detrás de Nevada.

Una vez que las fábricas de semiconductores necesitan una gran cantidad de agua, de un tipo casi imposible de encontrar en la naturaleza, su escasez, poco a poco se está transformando en una amenaza sistémica para la industria que sostiene la inteligencia artificial, los teléfonos móviles, los coches eléctricos y prácticamente cualquier dispositivo que tenga un chip avanzado dentro.

Con información de: xataka.com