El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) identifica a México y Brasil como los principales nodos de capital humano en la región, además, forma parte del grupo de cinco países, junto a Brasil, Colombia, Chile y Argentina, que concentran 90% de las publicaciones científicas sobre IA en América Latina.

 A pesar de esta capacidad académica, el flujo de capital no tiene proporción con la producción teórica una vez que la región solo recibe 1.12% de la inversión global en esta tecnología.

Aunque integrar la IA como motor de cambio real es un objetivo prioritario en el sector empresarial mexicano, muchas organizaciones enfrentan fallas que obstaculizan el cumplimiento de sus metas de productividad.

De acuerdo al fundador de Ozaru y Púrpura AI, empresas especializadas en el uso de IA generativa para capacitación y consultoría estratégica, Guillermo Garza, el reto principal consiste en integrar la agenda digital con las estrategias de desarrollo productivo.

“El objetivo es que la IA no solo impulse la productividad y la innovación regional, sino que también actúe como un motor de inclusión, sostenibilidad y solidez institucional», sostuvo.

Entre los errores sistemáticos en las organizaciones destacan:

  • La adopción de herramientas sin estrategia.
  • Considerar la inserción de IA como un proyecto exclusivamente tecnológico
  • Falta de capacitación del equipo
  • No definir lineamientos de gobernanza claros
  • No medir resultados
  • Automatizar procesos defectuosos o mal diseñados
  • Subestimar la resistencia al cambio por parte del equipo
  • Falta de datos de calidad al momento de alimentar la IA

El ILIA, que evalúa el avance de la tecnología en 19 países, establece que la Inteligencia Artificial no es un proyecto exclusivamente tecnológico, sino un proceso que requiere medición de resultados y una visión de mejora continua, dado que las implementaciones no se consideran procesos finitos.