De acuerdo al más reciente Informe sobre las Migraciones en el Mundo, de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el acceso a vías de migración regular y segura contribuye al crecimiento económico y al desarrollo en el mundo.

El documento señala que la restricción del acceso a estas vías no detiene la migración, sino que la desvía hacia rutas irregulares y peligrosas.

Estas condiciones incrementan, no solo los riesgos para los migrantes, sino también, los costos para los Estados, al limitar los beneficios generales del fenómeno migratorio. 

Los flujos financieros procedentes de los migrantes, son un mecanismo clave de apoyo.

De acuerdo a estimaciones, se preveía que las remesas en 2024 serían de 905 mil millones de dólares, de ellos, 685 mil millones de dólares estaban destinados a países de bajos y medianos ingresos, lo que supera la suma de la asistencia oficial para el desarrollo y la inversión extranjera directa.

El informe destaca que, pese al aumento gradual de la cifra de migrantes internacionales, los patrones migratorios presentan disparidades significativas entre las distintas regiones, por lo que no existe una única realidad migratoria mundial y las respuestas deben adaptarse a las especificidades de cada región.

El acceso a oportunidades de migración sigue siendo disímil, ya que las vías se amplían en mayor medida para la población de países con mayores niveles de renta, mientras que siguen presentando limitaciones para quienes proceden de contextos de ingresos más bajos, lo cual refuerza las desigualdades en la movilidad a escala mundial.

Se trata de una tendencia que ralentiza la movilidad laboral y restringe los posibles beneficios económicos de la migración.

Todos estos hechos confluyen en un momento en que los desplazamientos a escala mundial se mantienen en niveles sin precedentes.

A finales de 2024, había más de 120 millones de desplazados en todo el mundo, cifra que incluye a refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos.

Cabe precisar que la mayor parte de los desplazamientos no son transfronterizos, sino que tienen lugar dentro de los propios países y se derivan cada vez más de una combinación de situaciones de conflicto, presiones medioambientales y vulnerabilidades estructurales.

La migración también sustenta los mercados laborales, ayuda a subsanar las carencias en materia de competencias e impulsa la innovación.