Tras 19 meses de tasas negativas, la inversión fija bruta en México creció 5.1 por ciento anual en abril de 2026, registra el Boletín de análisis económico de la Escuela de Negocios ITESO.
Sin embargo, este indicador favorable no significa que la economía mexicana haya eliminado sus debilidades o que su productividad se eleve en los próximos meses, ya que al desagregar los datos se observa que gran parte de la inversión fija es de capital extranjero, con escasa participación nacional.
Por ejemplo, la compra de maquinaria y equipo importados o procedentes del extranjero aumentó 8.8 por ciento anual. En tanto, la adquisición de estos mismos bienes a nivel nacional cayó 10.6 por ciento, según el indicador mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El consumo privado, un dato relevante que refleja la demanda agregada en México y el gasto en bienes y servicios que realizan las familias en el corto plazo, se comporta de forma similar a la inversión fija bruta. En abril, el consumo de bienes importados se elevó 11.7 por ciento.
“Estamos dependiendo del exterior para tener inversiones”, señala Pasillas. “Si dependemos cada vez más de bienes importados, es decir, de lo que se produce afuera y no de lo local, se está limitando el crecimiento económico nacional”.
Industrias clave del país sufren los efectos de la persistente desconfianza en invertir en México. Por ejemplo, el boletín registró una caída de 9.2 por ciento anual en la exportación de vehículos ligeros durante junio de este año, en relación con el mismo mes de 2025.
