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La petroquímica mexicana Braskem Idesa, enfrenta una crisis financiera que la llevó a incumplir pagos de intereses de bonos en dólares y a negociar durante meses una reestructuración con sus acreedores.

Braskem Idesa, empresa petroquímica mexicana creada en 2010, inició operaciones luego de la asociación entre la compañía brasileña Braskem y el grupo empresarial mexicano Grupo Idesa, de Carlos Slim.

Opera el complejo industrial Etileno XXI ubicado en Nanchital, Veracruz, dedicado a la producción de polietileno de alta y baja densidad

La empresa solicitó protección por bancarrota bajo el Capítulo 11 en Estados Unidos, ante la creciente presión financiera y el empeoramiento de su crisis de liquidez.

La compañía se acogió al proceso el lunes ante el Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para el Distrito Sur de Texas.

De acuerdo con documentos judiciales, Braskem Idesa declaró activos y pasivos por un valor de entre mil y 10 mil millones de dólares.

El origen de la crisis es una combinación de problemas con el suministro de materias primas, una prolongada recesión en el sector petroquímico, menor utilización de su planta y presiones crecientes sobre su flujo de caja; condiciones que intensificaron la situación desde mediados de 2025.

Las presiones financieras llevaron a Braskem Idesa a negociar durante meses con sus acreedores una reestructuración de su deuda.

La situación se agravó después de que la compañía incumpliera el pago de intereses de sus bonos en dólares con vencimiento en 2029 y 2032.

Ante la falta de liquidez, la empresa también buscó alternativas de financiamiento. Su asesor, Lazard, intentó obtener recursos de terceros, pero esos esfuerzos no lograron concretar una propuesta viable.

Finalmente, Braskem aceptó proporcionar 279 millones de dólares en financiamiento para deudores en concurso de acreedores, como parte de un acuerdo más amplio de reestructuración con Braskem, Inbursa y un grupo ad hoc de tenedores de bonos.

Las persistentes presiones de liquidez también obligaron a Braskem Idesa a operar por debajo de su capacidad; esto limitó su posibilidad de aprovechar el aumento de los precios del crudo derivado del conflicto en Oriente Medio.

La crisis de Braskem Idesa ocurre además mientras su empresa matriz, Braskem, enfrenta sus propios problemas financieros.

La empresa brasileña solicitó protección de emergencia contra sus acreedores ante el estancamiento de las negociaciones para alcanzar una solución extrajudicial a su creciente deuda. Ahora tiene hasta el 24 de agosto para evitar declararse en bancarrota.

Braskem Idesa espera completar el proceso bajo el Capítulo 11 en aproximadamente 60 a 90 días; alcanzó un acuerdo de reestructuración consensuado con sus principales grupos de interés, incluidos sus accionistas.

El acuerdo contempla una reducción de la deuda superior a 920 millones de dólares. Una vez que concluya el proceso de bancarrota, Braskem conservará una participación mayoritaria en el capital social reorganizado de la empresa.

La compañía también busca la aprobación de los 279 millones de dólares de financiación necesarios para respaldar sus operaciones durante el proceso.