El director general y country manager de JD Power, Gerardo Gómez, considero que, pese al traslado de líneas de ensamble de México a Estados Unidos, como consecuencia de las agresivas medidas adoptadas por la administración de Donald Trump, México tiene la capacidad de atraer la manufactura de nuevos modelos, no solo de las armadoras tradicionales, sino también de las marcas chinas que ya operan en el país.
En entrevista para Excelsior, el especialista recordó que la pérdida de producción es significativa para el país, ya que se trata de cinco líneas de producción, lo que representa hasta un millón de vehículos en los próximos dos a tres años.
Detalló que, en el mediano plazo, el país podría captar por lo menos 300 mil unidades y, eventualmente, recuperar la totalidad de lo perdido.
Explicó que, aunque los planes de inversión y producción de las firmas chinas se han retrasado, aún buscan diversificar su oferta ya que mantienen un importante interés en México, donde en el mediano plazo se podría arrancar la manufactura de algunas de las marcas con mayor presencia en el mercado interno.
