Este martes, el gobernador Alejandro Armenta expresó su rechazo a una de las conductas más arraigadas en la política mexicana.

Se trata del favoritismo, una de las más comunes prácticas fomentadas por lo mismo políticos que empresarios.

Al usar el micrófono en un encuentro público, el mandatario reprobó que haya personas que presuman relaciones familiares, amistosas, padrinazgos, para acercarse a funcionarios pidiendo beneficios.

Esto lo hizo, además, en concordancia con la directriz de la Presidenta Claudia Sheinbaum, a fin de cerrar el paso al favoritismo y nepotismo en el gobierno.

“No podemos permitir que ningún familiar. Sean hijos, hermanos, primos, sobrinos o ascendentes, comadres, compadres, o amigos que presumen relaciones de 5, 10 o 15 años pueden acudir a una oficina pública como si hubiera pasaporte a la impunidad a solicitar un acto irregular”.

Llamo a denunciar a cualquier familiar Armenta, Mier o Arellano que soliciten alguna irregularidad.

“Por eso le pedí a mi esposa que estuviera”, señaló después de invitarla a estar junto a él mientras emitió este mensaje con un trasfondo político fuerte.