En la industria automotriz todo está cambiando, donde la ventaja debe ser la capacidad para construir lo que viene; una América del Norte que no será tan competitiva como la fortaleza de sus cadenas de suministro, lo que implica producir mejor, innovar juntos y generar mayor valor para nuestra región, y un futuro que ya está entrando por las puertas de las plantas, centros de ingeniería y empresas.

Así lo postuló el presidente ejecutivo de la Industria Nacional de Autopartes (INA), Francisco González Díaz, quien planteó que esta fase debe ser el punto de partida para convertir las ideas en capacidades, las capacidades en inversión y la inversión en una industria más competitiva para México y América del Norte.

En el marco del 24 Congreso Internacional de la Industria Automotriz en México, sostuvo que “existe una frase que parece escrita para describir los tiempos que vivimos: Hay décadas en las que no pasa nada y hay semanas en las que pasan décadas”, donde esa rama manufacturera vive precisamente uno de esos momentos.

Ubicó cambios en reglas de comercio, cadenas globales de suministro, tecnología e inteligencia artificial que transforman las fábricas, los semiconductores se convierten en activos estratégicos y Norteamérica redefine las condiciones sobre las cuales considerar su competitividad en los próximos años.

Consideró que México llega a este momento desde una posición de fortaleza, donde la Industria Nacional de Autopartes proyecta que para 2026 se producirá más de 125 mil millones de dólares en el sector, es decir, 5% más con respecto a 2025.

En tanto, la inversión extranjera acumulada destinada al sector en el periodo 2018-2026 ya supera los 22 mil 700 millones de dólares y exporta más de 108 mil millones de dólares en autopartes, un incremento de 3.8 con respecto a 2025.

Observó que esas cifras son el reflejo de décadas construyendo plantas, desarrollo de proveedores, formación talento y creación de una de las cadenas productivas más integradas del mundo; sin embargo, “lo que construimos hasta hoy no garantiza lo que construiremos mañana”.

Para la Industria Nacional de Autopartes, el desafío ya no consiste solamente en producir más, consiste en generar más contenido regional, más innovación, más tecnología, más desarrollo de proveedores y empleos de mayor valor agregado, recalcó.

Consideró que en este proceso la industria automotriz lidera con el ejemplo, mientras las exportaciones de productos electrónicos, equipos informáticos y computadoras incorporan alrededor del 5% de contenido nacional, nuestro sector alcanza cerca del 35 por ciento.

Sobre la transformación “que tenemos frente a nosotros”, se trata de algo que va mucho más allá de una nueva generación de vehículos, como software, electrónica, semiconductores, conectividad e inteligencia artificial, afirmó.

También, dijo, la fábrica también está cambiando y con ella cambian las capacidades que necesitamos como país.

Por ello, añadió, la competitividad en México dependerá de la capacidad para desarrollar talento especializado, atraer inversión tecnológica y fortalecer el ecosistema productivo que sostendrá esta nueva etapa.