El más reciente informe Perspectivas de los Mercados de Materias Primas del Grupo del Banco Mundial, prevé que los precios de la energía aumenten un 24% este año, lo que significará su nivel más alto desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.

El impacto de la guerra en Medio Oriente provocará incrementos de hasta 16% en los mercados mundiales de materias primas, impulsados ​​por el alza de los precios de energía y fertilizantes.

El organismo señala que el precio medio del petróleo Brent alcance los 86 dólares por barril en 2026, un fuerte aumento con respecto a los 69 dólares por barril de 2025.

El economista jefe del Grupo Banco Mundial Indermit Gill advierte que la guerra está afectando a la economía global en oleadas acumulativas: primero a través del aumento de los precios de la energía, luego del aumento de los precios de los alimentos y, finalmente, del aumento de la inflación, lo que elevará los tipos de interés y encarecerá aún más la deuda.

“Las personas más pobres, que destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentos y combustibles, serán las más afectadas, al igual que las economías en desarrollo que ya luchan contra una pesada carga de deuda. Todo esto nos recuerda una cruda realidad: la guerra es desarrollo a la inversa”, sentenció. 

En cuanto a los precios de fertilizantes el pronóstico es que aumenten un 31 % en 2026, impulsados ​​por un incremento del 60 % en los precios de la urea.

La asequibilidad de los fertilizantes caerá a su peor nivel desde 2022, lo que mermará los ingresos de los agricultores y pondrá en peligro las futuras cosechas.

Si el conflicto se prolonga, estas presiones sobre el suministro y la asequibilidad de los alimentos podrían llevar a hasta 45 millones de personas más a la inseguridad alimentaria aguda este año, según el Programa Mundial de Alimentos.