El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señaló la necesidad de que el Gobierno Federal procure condiciones que permitan atraer nueva inversión productiva; entre ellas, certidumbre jurídica y regulatoria, además de garantizar disponibilidad de energía e infraestructura.

Al analizar los resultados de la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país, durante el primer trimestre del año, afirmó que los 23 mil 591 millones de dólares reportados, resultan, casi en su totalidad, de la reinversión de utilidades, que representó 94.2% del total y creció 33.5% anual.

En contraste, las nuevas inversiones apenas alcanzaron mil 705 millones de dólares, lo que sugiere que, aunque las empresas siguen apostando por México, todavía existe cautela para que nuevas compañías o industrias decidan instalarse en el país.

Destacó que, en 2025, la IED con respecto a la formación bruta de capital fijo, la inversión nacional, representó apenas 9.9 por ciento.

Esto demuestra que, aunque los flujos de capital extranjero son relevantes, su escala es insuficiente para compensar la debilidad de la inversión nacional, y no resuelve las necesidades de financiamiento, infraestructura y capacidad productiva que enfrenta México.

En otro tema, respecto a la reducción de la calificación soberana de México, el organismo señala que advierten sobre riesgos relacionados con el deterioro fiscal, el bajo crecimiento económico y el costo financiero asociado al respaldo de Pemex, lo que significa que México está lejos de la consolidación fiscal, es decir, de reducir el déficit público y controlar el crecimiento de la deuda.

Aseguró que las finanzas públicas están cada vez más presionadas por el gasto público, así que las políticas de recaudación serán esenciales para compensarlo.

Sin embargo, los esfuerzos recaudatorios están limitados debido al bajo crecimiento de la actividad económica en el país, punto clave para incluir la inversión nacional y no solo los resultados en IED en el análisis, debido a su relevancia.