La estrategia del Gobierno Federal para mantener los precios de la gasolina magna en un máximo de 24 pesos por litro y el diésel en 27 pesos, representan pérdidas acumuladas de 108 mil 412.3 millones de pesos, debido a la aplicación de estímulos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

El análisis realizado por Grupo Caraiva y Pech Arquitectos, señala que, a través de esta política, el gobierno busca absorber parte de los aumentos en el costo de los combustibles a fin de no trasladar el impacto a los precios finales.

El aumento de los precios de combustibles, de referencia internacional, genera un impacto directo sobre el mercado nacional, pese a que se reporta un incremento en el nivel de producción de combustibles en el país, principalmente, porque dicho incremento, es insuficiente para satisfacer la demanda total y alcanzar la soberanía energética, por loque se mantienen las importaciones para abastecer la demanda.

El estudio señala que, del total de las pérdidas estimadas, acumuladas de febrero al 25 de abril, el 57% sería por el diésel, equivalente a 62 mil 123.9 millones de pesos, la gasolina regular aportará 38% que representan 41 mil 249.9 millones de pesos y la premium con cinco mil 39.5 millones de pesos, es decir, 4.6 por ciento.

¿EEUU frenará exportaciones de diésel?

A este panorama habrá que agregar la posibilidad de que Estados Unidos frene la exportación de diésel, solicitada por algunos senadores con el argumento de aumentar las reservas antes del invierno y priorizar el suministro para los consumidores estadounidenses.

“El combustible estadounidense debe quedarse en casa, con los estadounidenses”, señaló el senador por Alaska, Dan Sullivan, a quien se han sumado la representante por Iowa, Ashley Hinson, y el candidato Mike Rogers, de Michigan.

Por otra parte, el secretario de Energía, Chris Wright, señaló que una prohibición podría provocar un exceso de diésel en la costa del Golfo de México y llevar a las refinerías a reducir su producción. Esto, a su vez, podría afectar rápidamente la producción de gasolina.

La situación es complicada ya que, si bien una prohibición podría reducir temporalmente los precios del diésel en la costa del Golfo de Estados Unidos, también limitaría el suministro disponible para Europa, cuyo mercado enfrenta una escasez estructural y depende en buena medida de las exportaciones estadounidenses.

Por lo anterior, el gobierno de Trump analiza si la restricción sería viable y, en caso de aplicarse, si tendría que ser total o parcial.