El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señaló que, a pesar de las medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos, las importaciones totales de ese país, crecieron 5% entre 2024 y 2025, al pasar de 3.3 a 3.4 billones de dólares.

Es así que México consolidó su posición como principal proveedor de ese país, al ser origen de 17% del total en 2025 frente a 16% en 2024, además, el país se consolidó por primera vez en un año calendario como el principal comprador de Estados Unidos al concentrar 15% de sus exportaciones totales en 2025.

Esa ventaja se sostiene en los sectores más relevantes para las importaciones estadounidenses: en electrónica, México alcanzó 0.2% en marzo de 2026, ligeramente por debajo de Taiwán (0.3%); en maquinaria, 5.4% frente a 31% de China o 12% de Alemania.

En lo que va de 2026, aproximadamente 88% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos cumplen con los requisitos T-MEC.

El resultado ha sido que la base gravable de las exportaciones mexicanas sea de apenas 16% en lo que va de 2026, frente a 83% de China, 79% de Japón, 67% de Alemania y 45% de Vietnam. Casi 84% del valor exportado queda protegido del pago de aranceles.

La evolución de la participación de México en el déficit de Estados Unidos es evidencia de una estructura productiva capaz de absorber los vacíos dejados por China. No obstante, este indicador por sí solo no distingue entre distintos tipos de déficit: el que genera México no es el mismo que el de otros países como Taiwán o Vietnam.

El instituto señala que el déficit de Estados Unidos con México no desplaza producción estadounidense, sino que la complementa, una vez que el cociente de reciprocidad de EUA con México refleja coproducción.

Los cuatro indicadores complementarios que analiza el IMCO muestran que, entre enero de 2024 y abril de 2026 México fortaleció su posición como proveedor estratégico de Estados Unidos, mantuvo una ventaja de acceso frente a sus principales competidores, conservó altos niveles de aprovechamiento del T-MEC y profundizó una relación comercial basada en la integración productiva más que en la competencia directa.