Al presentar el análisis “Después del Mundial, la derrama económica para los negocios, aprendizajes y oportunidades”, el economista en jefe de Deloitte, Daniel Zaga Szenker, afirmó que la fiesta futbolera dejó un impacto económico relativamente bajo en el país.

El especialista señaló que esta actividad generó una derrama de 2 mil 500 millones de dólares, lo que significó un 7% menos de la estimación presentada a finales de enero y fue equivalente a 0.12% del Producto Interno Bruto (PIB).

Entre los hallazgos presentados en el análisis destaca que esta edición del Mundial, operó bajo una lógica distinta a la observada en ediciones anteriores en donde el esquema de precios dinámicos, la competencia entre países sede y la fragmentación de las audiencias transformaron la forma en que se genera valor económico alrededor de un macroevento.

“El tema internacional llevó a sobre estimar el impacto del Mundial en materia económica”, afirmó.

Si bien los resultados no fueron tan favorables, esto no significa que fueran malos, una vez que sectores como gastronomía, retail, alojamiento y transporte capturaron beneficios importantes.

Respecto al crecimiento económico de los estados sede, el análisis indica que la Ciudad de México recibió 548 millones de dólares, es decir, 35% menos, respecto a la estimación previa; por su parte Jalisco obtuvo 290 millones lo que significó 25% menos; mientras que Nuevo León captó 270 millones, -23% menos de lo previsto.

Consideró que las ganancias dependieron de diversos factores, entre ellos: negocios con mejor ubicación, tarifas flexibles y experiencias diferenciadas que capturaron una mayor demanda.

Señaló que algunos hoteles compensaron menor ocupación con tarifas récord, en tanto que el sector gastronómico elevó el gasto promedio al combinar consumo presencial y delivery.

Respecto a la generación de empleos, la cifra obtenida fue 10% menos a lo previsto con 101 mil 255 puestos temporales generados.

La llegada de turistas a los estados sede tampoco cumplió con las estimaciones una vez que se desplazaron, aproximadamente, 494 mil turistas (296 mil nacionales y 198 mil extranjeros) y no los 836 mil que se esperaba.

Zaga Szenker señaló que esta información deja enseñanzas importantes, sobre todo para la próxima edición de la Copa del Mundo que se llevará a cabo en 6 sedes: “este fue un mundial de tres velocidades, son tres regiones muy heterogéneas, y esto creo que es un aprendizaje no sólo para México, sino para la organización de otros mundiales”.

Como conclusión, afirmó que se debe poner especial atención en cuatro aspectos para aprovechar el impulso que, actividades como el Mundial, ofrecen económicamente:

  • Canales de comercialización más diversos: La atención del aficionado se dividió entre TV, streaming y redes. El impacto publicitario se concentró en activaciones de alto impacto y corta duración.
  • Patrones de consumo fugaces: El efecto mundialista fue temporal: consumo y gasto se concentraron en una ventana corta. Las marcas ganadoras activaron cerca del partido, aprovechando el momentum de la conversación.
  • Cuidado de marca: La protección de la marca FIFA abrió una oportunidad: las marcas que activaron por emociones y códigos del aficionado generaron más conversación que varios patrocinadores oficiales.
  • Innovación en señales de mercado: En un entorno de consumo acelerado, la ventaja no fue el presupuesto, sino la capacidad de procesar señales de alta frecuencia e identificar rápidamente las oportunidades con mayor valor para la marca.