Al argumentar problemas de gobernanza y conducta, con solo 8 meses en el cargo, la corporación energética BP, destituyó con efecto inmediato a su presidente, Albert Manifold, quien, originalmente, llegó a la empresa para ayudar a supervisar una reestructuración estratégica.

Manifold supervisó el nombramiento de la ex directora ejecutiva de Woodside, Meg O’Neill, como la quinta consejera delegada de BP desde 2020, con el objetivo de acelerar el giro de la compañía de vuelta hacia los combustibles fósiles y alejarla de las energías renovables.

El consejo de BP, decidió, por unanimidad, que Manifold dejara el cargo de presidente y director con efecto inmediato.

«Esto se produce tras serias preocupaciones planteadas al consejo en relación con importantes estándares de gobernanza, supervisión y conducta», señaló la firma.

En abril, en la junta general anual de BP, el consejo no logró que los accionistas aprobaran dos de sus resoluciones y el nombramiento de Manifold como presidente recibió menos apoyo de lo habitual. Su nombramiento fue confirmado por alrededor del 82% de los votos, por debajo del recuento típico cercano al 100% para los directores.