De cara al Día Mundial sin Auto, el próximo 22 de septiembre, diversas organizaciones invitan a reflexionar sobre el impacto que la movilidad tiene en la calidad de vida y el medio ambiente de las ciudades.

La empresa mexicana ENCO GNV, especializada en soluciones integrales de Gas Natural Vehicular, propone alternativas de movilidad durante la jornada, como caminar, utilizar la bicicleta o recurrir al transporte público.

Sin embargo, también abre una conversación necesaria sobre aquellos sectores cuya actividad económica depende de manera permanente del transporte automotor y que, por su propia naturaleza, no pueden detener sus operaciones.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a través del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) 2026, en México existen más de 6.1 millones de establecimientos, principalmente de los sectores de comercio, servicios e industria manufacturera.

Aunque no todos requieren una flotilla propia, una parte importante de esta actividad económica depende diariamente del traslado de mercancías, insumos, productos y servicios.

Por ello, el reto no consiste únicamente en reducir los desplazamientos, sino en hacer más eficiente y sostenible el transporte que resulta indispensable para mantener activa la economía urbana.

La transición hacia una movilidad más sostenible requiere soluciones diferenciadas para cada tipo de usuario y operación. Mientras algunas personas pueden sustituir el automóvil particular por alternativas como la bicicleta, caminar o el transporte público, las empresas que distribuyen productos, prestan servicios o trasladan mercancías necesitan mantener sus unidades en circulación.

En este contexto, la incorporación de tecnologías y combustibles con un menor impacto ambiental puede convertirse en una herramienta para avanzar hacia la descarbonización del transporte comercial.

Entre las alternativas disponibles, el Gas Natural Vehicular (GNV) puede contribuir a esta transición al ofrecer una opción para las flotillas que requieren mantener altos niveles de operación, al tiempo que buscan reducir costos y mejorar su desempeño ambiental.

De acuerdo con las características del vehículo, la tecnología utilizada y las condiciones de operación, el gas natural puede generar menores emisiones de determinados contaminantes frente a combustibles convencionales, contribuyendo a mejorar el desempeño ambiental de las flotillas.

La sostenibilidad también está relacionada con la eficiencia económica. Para una empresa que utiliza vehículos diariamente, el combustible representa uno de los principales componentes de su costo operativo.

Por ello, la evaluación de alternativas energéticas debe considerar no solo su impacto ambiental, sino también variables como el consumo, el costo por kilómetro, la autonomía, el mantenimiento y la infraestructura disponible para abastecer las unidades.

Para las PyMEs, que frecuentemente trabajan con márgenes más ajustados, esta eficiencia puede adquirir una relevancia particular. La posibilidad de reducir el costo de movilidad sin modificar sustancialmente la dinámica de operación puede convertirse en un factor para mejorar su competitividad.

La transición energética del transporte comercial no depende únicamente de la tecnología de los vehículos. También requiere infraestructura de abastecimiento capaz de responder a las necesidades de las diferentes operaciones.

Este tipo de soluciones puede facilitar la planeación del abastecimiento, reducir desplazamientos innecesarios hacia estaciones y disminuir tiempos improductivos, particularmente en operaciones con rutas, horarios y volúmenes de consumo definidos.

De esta manera, la descarbonización del transporte comercial puede abordarse desde una perspectiva integral: vehículos más eficientes, combustibles de menor impacto, infraestructura adecuada y una gestión inteligente de las operaciones.