De acuerdo al Microsoft AI Economy Institute, México ocupa el lugar 56 de 147 economías en adopción de Inteligencia Artificial generativa, tecnología que permite crear contenido generado por algoritmos cuyo avance y desarrollo hace cada vez más difícil identificarlo.
De esta manera, los Deepfakes (archivo de video, imagen o audio manipulado mediante Inteligencia Artificial) representan uno de los principales riesgos digitales actuales, ya que permiten la creación de material falso capaz de suplantar identidades con un alto grado de realismo.
De acuerdo al académico y fundador de stoia.mx, Para Yussef Toriz, el verdadero reto no es sólo dominar estas herramientas, sino desarrollar criterio para analizarlas.
“La inteligencia artificial no debe verse como una amenaza, sino como una tecnología que exige nuevas competencias digitales y una mirada crítica constante. Hoy ya no basta con saber crear contenido: también hay que aprender a verificarlo, cuestionarlo y entender cómo se produce”, señaló.
Comentó que los deepfakes aún pueden delatarse por expresiones poco naturales, movimientos rígidos, desajustes entre la voz y los labios o pequeñas inconsistencias en el entorno.
El reto aumenta en las transmisiones en vivo, donde no existe margen para verificar el contenido antes de que llegue a la audiencia.
Por ello, empresas, instituciones y creadores requieren mecanismos de validación inmediatos para reducir el riesgo de suplantación digital.
