
En enero de 2018 el crédito a la vivienda creció 8.1 por ciento a tasa anual nominal y 2.5 por ciento real, menor a la observada el mes previo, mientras que el crédito otorgado a través de tarjetas, registró una tasa de crecimiento anual nominal de 7.9 por ciento, mayor a lo observado el mes previo.

Un análisis de Javier Morales, Mariana Torán y Sirenia Vázquez de BBVA Bancomer, refiere que el crédito a la vivienda de interés social continúo su contracción al registrar una variación anual de -6.9 por ciento la mayor caída desde abril de 2015, cuando registró una contracción de 9.6 por ciento.
El crédito a vivienda media y residencial mostró una tasa de crecimiento anual nominal de 10.0 por ciento, menor a la tasa observada en diciembre.
El crecimiento moderado observado en este segmento al inicio de 2018 apunta a que la relativa mejora en la inflación y en la capacidad de compra de los hogares aún no es suficiente para lograr un claro cambio de tendencia.
Una mayor demanda del crédito a vivienda será posible conforme el comportamiento de los precios y de la actividad económica permitan un crecimiento claro y sostenido del ingreso de los hogares que les permita adquirir financiamiento a mayores plazos
Este resultado se debió a un menor dinamismo en el crédito a vivienda y a empresas, los cuales registraron tasas de crecimiento de 14.6 y 8.1 por ciento, respectivamente, ambos con una disminución de alrededor de medio punto porcentual con respecto al cierre de 2017.
Por su parte, el crédito al consumo registró un ligero repunte, al pasar de una tasa anual nominal de 8.2% en diciembre de 2017 a 8.4 por ciento en enero de 2018, avance que podría estar asociado a la relativa mejoría en la capacidad de compra de los hogares, dada la menor contracción observada en el salario real, lo cual a su vez está ligado a una menor inflación al inicio del año.
