La conectividad aérea es una condición indispensable para el crecimiento de México, una vez que la aviación y sus cadenas productivas aportan cerca del 4.9% del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente a más de 88 mil millones de dólares y generan 1.8 millones de empleos.

La expansión de la capacidad aeroportuaria y la continuidad de las inversiones son condiciones necesarias para incrementar la conectividad nacional e internacional, impulsar el turismo receptor, facilitar el comercio y la logística, y atraer inversión extranjera.

México enfrenta el desafío de garantizar condiciones que permitan sostener y potenciar la inversión en infraestructura, clave para la conectividad, el turismo y el desarrollo económico del país.

La firma Games Economics realizó un estudio en el que analiza la evolución de la industria aérea mexicana a lo largo de dos décadas, equivalentes a cuatro ciclos económicos completos.

El estudio examina los dos pilares del sistema: aeropuertos y aerolíneas; modelos de negocios complementarios, pero distintos, no comparables.

Las aerolíneas son negocios móviles, flexibles; ajustan su capacidad ante cambios en la demanda; pueden cancelar rutas, ajustar frecuencias; reducir operaciones. No tiene activos fijos.

Los aviones son rentados; los aeropuertos son activos inamovibles, capital hundido e irreversible, con un horizonte de planeación de 15 a 20 años.

Esta diferencia explica por qué la comparación directa de sus niveles de rentabilidad conduce a conclusiones imprecisas.

El análisis concluye que los retornos del sector aeroportuario en México son moderados y consistentes con estándares internacionales.

Los aeropuertos requieren inversiones multimillonarias que tardan décadas en recuperarse. El spread mexicano (+3.9 pp) es comparable al rango internacional.

En este contexto, el estudio revela que el crecimiento económico, la atracción de inversión y la competitividad internacional dependen cada vez más de la conectividad, y el sector aéreo se consolida como una infraestructura crítica para el desarrollo de México.

El estudio identifica una relación directa entre el tráfico de pasajeros y la creación de valor económico. Un mayor tráfico permite un mejor aprovechamiento de la infraestructura, impulsa la conectividad y abre nuevas oportunidades de crecimiento.