El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Puebla manifestó su preocupación ante el momento que atraviesa la relación laboral entre Volkswagen de México y sus trabajadores, particularmente tras los resultados de la reciente consulta realizada a la base laboral.

Al reiterar su pleno respeto a los procesos establecidos y a la legitimidad de las partes para conducir la negociación, consideró indispensable dimensionar esta coyuntura desde una perspectiva más amplia y con una visión de largo plazo.

«La industria automotriz atraviesa una transformación global, marcada por una creciente presión competitiva, cambios tecnológicos y una reconfiguración de los mercados y las cadenas de suministro», señaló.

El organismo enfatizó que preservar la competitividad y viabilidad de las operaciones instaladas en Puebla constituye un asunto estratégico para el desarrollo económico del estado.

El sector empresarial organizado de Puebla hizo un llamado a la responsabilidad y a la construcción de acuerdos que permitan evolucionar hacia un modelo de productividad compartida.

Este modelo debe garantizar que los mejores salarios y condiciones laborales sean plenamente compatibles con una mayor productividad, inversión y competitividad.

Finalmente, el CCE Puebla recordó que las decisiones que se adopten en esta coyuntura incidirán directamente en la permanencia de inversiones futuras, la continuidad de las empresas proveedoras y la capacidad del estado para mantener su posición como uno de los principales polos automotrices del país.

«Preservar y fortalecer este ecosistema productivo es una responsabilidad que demanda visión de futuro y corresponsabilidad», concluyó.

El presidente del organismo Juan Pablo Cisneros Madrid, consideró que, ante el escenario que atraviesa la empresa alemana a nivel mundial, con una meta de despedir a 50 mil trabajadores, en diversas plantas, es difícil que Puebla sea una excepción.

Por ello señaló que podría presentarse una segunda ola de despidos en la planta de Volkswagen de México, adicional a los 611 que formaron parte del recorte en el tercer turno de la línea de producción de los modelos Tiguan y Jetta.