En México es un buen momento para adquirir crédito hipotecario, pues la volatilidad actual en tasas de interés no impactará en financiamientos a largo plazo, de manera que no se vislumbran subidas adicionales en el costo de financiamiento para adquirir una casa.

Las tasas de interés hipotecarias se ven más vinculadas a las tasas de largo plazo y a tasa fija, de manera que, mientras las tasas primarias crecieron en 420 puntos base del y las tasas de crédito hipotecario 69 puntos base.

Así mientras que en febrero del 2016 sumaba 9.9 puntos porcentuales la tasa de interés hipotecario, en diciembre del 2016 alcanzó 9.5 por ciento, mientras que se ubicó en 10.28 por ciento al cierre del 2017.

Si bien se espera que durante 2018 exista cierta volatilidad en las tasas de largo plazo, la expectativa de BBVA Bancomer es que, al cierre del año, el bono M10 acabe en niveles muy similares a los del cierre de 2017, por lo que no se vislumbran subidas adicionales en el costo de financiamiento para adquirir una casa.

Por ello “es buen momento para adquirir un crédito hipotecario”, dijo el economista senior de BBVA Bancomer, Fernando Balbuena Campuzano.

De acuerdo con modelos estadísticos realizados por el área de Estudios Económicos de BBVA Bancomer, el bono a diez años, mejor conocido como M10, ha mostrado ser el instrumento más adecuado para inferir el comportamiento de las tasas de interés hipotecarias.

Añadió que los factores que explican la estabilidad de las tasas de interés hipotecarias con respecto a los cambios en la tasa de política monetaria están relacionadas en mayor medida con el movimiento de las tasas de largo plazo y no por el ajuste en las de corto, como lo es la tasa de referencia o también conocida como tasa de fondeo,

Asimismo recordó que en México “los créditos hipotecarios de la banca comercial  se otorgan a tasa fija y con plazos promedio de 18.5 años”.

Estudios previos de BBVA estiman que el sector construcción y el mercado de vivienda podrían mantenerse rezagados con respecto a la economía en el 2018, luego que el año previo la menor generación de empleo bien remunerado deprimió la demanda por financiamiento de la banca comercial.

Esto impactó negativamente la actividad de las constructoras que vieron afectada la edificación de vivienda, y la producción de inmuebles productivos por mayores costos, indicó.

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