La brecha salarial entre hombres y mujeres es mayor conforme aumenta el poder y el ingreso.

De acuerdo a la cuarta edición de la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026, elaborada por la plataforma de recursos humanos Buk el país registra una brecha salarial promedio de 16.6%, la segunda más alta de Latinoamérica, solo después de Chile con un 17 por ciento.

Mientras que en los niveles salariales más bajos la brecha es de 8.1%, en los puestos de liderazgo alcanza 21.3 por ciento.

La directora de investigación de Buk, Lesley Warren, señaló que el techo de cristal no es una percepción sino una realidad cuantificable.

“El reto para las organizaciones mexicanas no es solo atraer talento femenino, sino garantizar reglas claras y equitativas en todos los niveles”, advirtió.

Punto ciego: diferencias en la percepción de la brecha salarial

El reporte indica que la desigualdad también se refleja en la percepción sobre las oportunidades de crecimiento.

El 47% de las mujeres mexicanas considera que las promociones no se basan realmente en evaluaciones de desempeño, lo que debilita la confianza en que el esfuerzo.

De esta manera, el estudio plantea un llamado a las organizaciones mexicanas, para intervenir en los puntos donde la desigualdad se produce y se amplifica.

Para que el desarrollo profesional sea sostenible y justo para todos, Buk sugiere tres pilares de acción:

  • Detectar la discrecionalidad: Establecer reglas claras para bonos y aumentos individuales donde el criterio personal suele pesar más.
  • Gobernanza de promociones: Estandarizar criterios de ascenso y crear comités diversos para evitar sesgos informales.
  • Entorno habilitante: Realizar auditorías de carga laboral para asegurar que el estrés no anule el impacto de la capacitación

Es así que la empresa considera que el desafío para 2026 no es solo medir la brecha, sino cerrar las distancias con decisiones estructurales.