Con un nivel de competitividad baja, Puebla ocupa el lugar 17 de 21 ciudades con más de un millón de habitantes, de acuerdo al Índice de Competitividad Urbana (ICU), que evalúa la capacidad de 72 zonas metropolitanas del país para generar, atraer y retener talento e inversión.

Esto indica que la capital del estado tiene un nivel de competitividad bajo y sólo supera a Cancún, Culiacán, Tijuana y Cuernavaca, que registraron un índice menor.

En el rango descrito, las ciudades con un nivel muy alto son Querétaro, Guadalajara, Hermosillo y Saltillo.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), presentó los resultados del Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2026, que evalúa la capacidad de 72 zonas metropolitanas del país para generar, atraer y retener talento e inversión.

Estas ciudades concentran el motor de la actividad económica nacional, representan entre 80% y 90% del PIB nacional y albergan a 62% de los mexicanos, por lo que su desempeño es fundamental para el desarrollo y la competitividad del país.

De manera general, los resultados de la más reciente edición indican que las ciudades mostraron avances en los subíndices de Infraestructura y Sistema político y Gobiernos, donde se observan mejoras en conectividad digital, provisión de servicios básicos y autonomía fiscal en varias zonas metropolitanas.

Sin embargo, también hubo retrocesos; el crecimiento económico promedio de las zonas metropolitanas cayó de 4.1% a 2.4% respecto a la edición anterior, la violencia se intensificó en varias ciudades, y la percepción de corrupción se mantiene en niveles elevados en todas las urbes.

Los avances

El documento señala que las ciudades con mayores avances compartieron una combinación de al menos dos de tres condiciones estructurales:

  1. Mercado de trabajo con alta participación en el empleo formal, mayor productividad por hora trabajada y una presencia significativa de empresas grandes capaces de articular cadenas productivas. Entre ellas Saltillo, con la informalidad más baja del país (25.55%), diez puntos porcentuales menos que Hermosillo (36.71%) y un producto medio del trabajo de $583.63 por hora trabajada.
  2. Entorno de seguridad que atrae talento a las ciudades, es decir, tasas de homicidio comparativamente moderadas y una percepción de seguridad superior al promedio nacional. Mérida es el ejemplo nacional al registrar 3.15 homicidios por cada 100 mil habitantes y la tasa de robo de vehículos más baja del país (0.07 por cada mil registrados).
  3. Gobierno local con mayor capacidad de acción, que se traduce en autonomía fiscal para invertir sin depender de transferencias federales y menor percepción de corrupción. El ejemplo es Querétaro (61.88% de ingresos propios) al liderar en este indicador en el grupo de ciudades de más de un millón de habitantes.

El contraste

Las ciudades con menores avances presentan mercados laborales con alta informalidad como Tapachula (69.41%) o Tlaxcala-Apizaco (68.67%), violencia que eleva los costos de operar como Acapulco que registra 95.7 homicidios por cada 100 mil y gobiernos con escasa capacidad fiscal y baja credibilidad institucional, como el de Tijuana que registra el mayor nivel de percepción de corrupción (92.56%).

Resultados de Puebla

En Innovación y Economía, que evalúa el desempeño y sofisticación de la estructura productiva de cada ciudad, Puebla ocupa el noveno lugar, lo que ubica a ambas ciudades en el rango de competitividad alta.

El subíndice de Infraestructura evalúa la calidad, cobertura y eficiencia de sectores estratégicos que permiten el funcionamiento de la actividad económica en las ciudades, en este rubro, la capital del estado se ubica en octavo lugar y registra alta competitividad.

El Mercado de trabajo evalúa la eficiencia y calidad del capital humano, principal factor de producción de las ciudades, considera las siguientes variables: brecha de ingresos por género, salario mensual para trabajadores de tiempo completo, producto medio del trabajo, jornadas laborales de más de 48 horas, empresas con más de 50 empleados e informalidad laboral.

En este rubro, Puebla cae hasta el sitio 19 en el rango de competitividad baja.

El subíndice de Sociedad y Medio ambiente evalúa la capacidad de las ciudades para ofrecer una alta calidad de vida y gestionar de manera sostenible los recursos naturales. Entre las variables que considera se encuentran residuos sólidos, consumo de agua, capacidad de tratamiento de agua en operación, cobertura educativa, grado de escolaridad y personal de salud.

En este subíndice Puebla se encuentra en el lugar 12, lo que significa competitividad media alta.

Derecho evalúa el grado de seguridad pública y de certeza jurídica que ofrece cada ciudad. Mide condiciones que permiten a las personas vivir y desplazarse con libertad, y a las empresas operar con menor riesgo e incertidumbre.

En este subíndice puebla registra baja competitividad al ocupar el lugar 18.

En cuanto a Sistema político y Gobiernos evalúa la capacidad institucional de las autoridades locales para incidir positivamente en la competitividad urbana.

Aunque se mantiene en el sitio 18 en este rubro, la capital poblana registra competitividad media baja.

Las recomendaciones

El Instituto Mexicano para la Competitividad identifica tres prioridades de política pública, a partir de estos resultados:

En diversificación económica, propone crear un Fondo de Diversificación Productiva para ciudades con alta concentración sectorial con recursos condicionados a proyectos de atracción de inversión en sectores nuevos, evaluados por resultados medibles.

Respecto a formalización laboral, propone reformar gradualmente el esquema de cuotas al IMSS con escalonamiento por tamaño de empresa y nivel salarial, reduciendo el costo de entrada al sistema para micro y pequeñas empresas.

En cuanto a fiscalidad local, propone modernizar los catastros municipales con imágenes satelitales e inteligencia artificial, vinculando transferencias federales a la mejora verificable de la recaudación predial.