El presidente de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), José María Barroso Ramírez, advirtió que la presencia de cemento adulterado en el mercado nacional se encuentra al alza.

La alteración y comercialización ilegal de bultos de cemento, mezclados con otros materiales y productos de baja calidad para reducir costos de forma ilícita, representa un desafío que pone en riesgo la integridad de las obras y la seguridad de los usuarios.

El representante señaló que se ha detectado producto apócrifo, rebajado con materiales como caliza que se distribuye en diversas partes del país, aprovechando canales de venta informales.

La gravedad de esta situación radica en la falta de estándares técnicos.

Al no cumplir con las normativas oficiales, el uso de este cemento adulterado, compromete la resistencia de las estructuras, lo que puede derivar en grietas, fallos de carga o daños irreparables en edificaciones residenciales e infraestructura.

Además del peligro físico, la práctica representa un golpe a la economía formal.

Mencionó que se engaña al consumidor una vez que el producto se comercializa bajo sellos similares al de marcas reconocidas, confundiendo a los compradores.

Evade normatividad al operar fuera del marco legal, sin revisiones de calidad y fiscalización.

A diferencia del material certificado, el cemento adulterado no ofrece respaldo alguno ante vicios ocultos en la construcción.

Ante este panorama, la industria cementera y las autoridades competentes buscan reforzar las estrategias de vigilancia para detectar estos puntos de venta ilegales y garantizar que el suministro de materiales en el país mantenga la calidad necesaria para la seguridad de la población.