Con un ahorro estimado en sólo 2 mil 64 millones de pesos por los Congresos de los Estados y la eliminación de 4.2% de las regidurías, se aprobó tras más de 4 horas de discusión en la Cámara de Diputados el llamado Plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum.

El Pleno de la Cámara de Diputados aprobó con 377 votos a favor y 102 en contra, en lo general la propuesta que establece un tope a las regidurías, limita el presupuesto de Congresos locales y reduce el salario de funcionarios electorales.

Durante el debate, la oposición (PAN y PRI), rechazó que la reforma genere ahorros significativos.

El Partido del Trabajo, por su parte, respaldó la propuesta después de que su bancada en el Senado logró eliminar del proyecto la revocación de mandato.

El priísta Emilio Suárez Licona señaló que la propuesta de la mandataria federal busca “imponer desde el centro cómo deben integrarse los ayuntamientos”, situación que pone en riesgo su autonomía.

Señaló que el ahorro planteado es un mito una vez que las cifras que lo respaldan derivan de un diagnóstico equivocado.

Lamentó que la reforma debilita a las instituciones electorales, tanto administrativas como jurisdiccionales, y con ellas, las condiciones de certeza e imparcialidad sustento de la vida democrática.