Cada interrupción en el suministro eléctrico se traduce en pérdidas millonarias para el sector comercial e industrial. Los cortes repentinos de energía detienen líneas de producción, dañan maquinaria especializada y provocan mermas materiales.

En los últimos meses, la Península de Yucatán ha sufrido apagones que han afectado a cientos de miles de usuarios. Uno de los más recientes fue la noche del 31 de agosto, cuando la salida de operación de dos líneas de transmisión de 400 kV impactó a unos 745,000 usuarios de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas. De acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el incidente afectó 171 circuitos de media tensión.

Frente a un panorama donde el restablecimiento de la red pública está fuera de su control, las empresas han comenzado a migrar hacia soluciones de autonomía energética.

El director de Crecimiento de Energía Real Oscar García, señaló que la situación actual pone a prueba la resiliencia de las compañías.

«No es posible controlar cuándo ocurre una interrupción en la red o cuál es su origen, pero una empresa sí puede definir cómo responde ante ella. El almacenamiento permite construir esa capacidad de respuesta y mantener activos aquellos procesos cuya continuidad resulta clave para la operación».

Para mitigar el impacto económico, los Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS) se consolidan como la principal capa de respaldo para las plantas industriales.

Para asegurar una protección total, el sector combina dos tecnologías clave:

  • Sistemas UPS (Alimentación Ininterrumpida): Responden de forma instantánea en los primeros milisegundos del apagón, evitando que los equipos críticos sientan el corte de energía.
  • Sistemas BESS (Baterías a gran escala): Entran en acción inmediatamente después para sostener la operación industrial durante todo el tiempo que la red de CFE tarde en restablecerse.

La conversación en el sector industrial de la Península ha dado un giro definitivo. Ante la realidad de una red eléctrica rebasada por el crecimiento de la región, el enfoque empresarial ya no es esperar a que la luz regrese, sino invertir en la tecnología necesaria para que sus plantas operen sin depender enteramente de la red pública.