Las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) elevaron sus inversiones en bonos gubernamentales en pesos a un nivel histórico de 4.3 billones de pesos, equivalentes a 241 mil millones de dólares, según datos del Banco de México.
Estas tenencias han aumentado un 6% desde principios de año y un 32% desde el inicio de 2025.
La demanda de los Afores representa un punto positivo para las finanzas públicas, debilitadas por el lento crecimiento, el creciente costo de mantener a la estatal Petróleos Mexicanos y las ventas de inversionistas extranjeros.
Estas cifras compensan la salida de inversionistas extranjeros ante la volatilidad global, además podrían ayudar a evitar una caída de la calificación crediticia a bono basura.
Aunado a ello, atenúan la salida de capital extranjero y apoyan las finanzas públicas, luego de que inversionistas globales retiraron más de mil millones de dólares en marzo, de los instrumentos de deuda locales mexicanos, derivado de los conflictos en Oriente Medio.
Los bonos del gobierno federal constituyen actualmente una de las principales fuentes de financiación del gobierno federal, un hecho que podría adquirir especial importancia si sus opciones para emitir deuda en los mercados internacionales se vieran limitadas por la pérdida de su calificación crediticia de grado de inversión.
Según Citi, a principios de este año, los bonos soberanos podrían experimentar salidas de capital de entre 5 mil y 7 mil millones de dólares, impulsadas por la caída de la calificación crediticia de México, si esta bajara a la categoría de bono basura.
El rápido crecimiento de Afores podría compensar gran parte de esa caída.
Se prevé que los activos bajo gestión de los fondos aumenten de los 9 billones de pesos actuales a 12 billones de pesos para 2030.
Y si bien Afores se está expandiendo a otras clases de activos, como los alternativos, la renta fija sigue representando la mayor parte de sus carteras.
