Empleos automotrices en duda ante TLCAN 2.0 PDF Imprimir E-mail
Mesoregiones
Escrito por Redacción Urbeconómica / Agencias   

Las duras propuestas estadounidenses sobre el sector automotriz que buscan recuperar empleos manufactureros, son fundamentales en la posición del gobierno de Donald Trump sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre Canadá, México y Estados Unidos.

 

 

Las exigencias del gobierno de Donald Trump en las negociaciones comerciales del TLCAN, que buscan devolver empleos del sector automotor a Estados Unidos, podrían no ser suficientes para provocar cambios en el lugar en que las firmas fabrican sus autos y camiones.

Los nuevos cálculos para determinar qué califica como contenido de vehículos, qué límites se aplican para permitir las importaciones de autos libres de aranceles y durante cuánto tiempo las compañías tendrán que cumplir bajo el nuevo acuerdo del TLCAN no afectarán probablemente a los fabricantes de Detroit en particular, según ejecutivos de la industria y expertos en cadenas de suministro.

Es improbable que las automotrices desperdicien miles de millones de dólares de inversiones en plantas y cadenas de suministro.

Los que no puedan cumplir con los estándares para los autos de pasajeros podrían pagar simplemente aranceles de unos 800-900 dólares por vehículo y comprar partes de bajo costo de Asia para compensar, según expertos.

"Hablando en general, el aumento (de aranceles) no es lo suficientemente grande como para lograr un cambio al por mayor", dijo Mark Wakefield, director de la consultora AlixPartners. "No es probable que alguien cierre una factoría activa en México y construya otra para reemplazarla en Estados Unidos".

General Motors Co, que pronto será la única gran marca de Detroit que fabricará camionetas pickup en México, confía en poder cumplir los requisitos de contenido para camiones que Estados Unidos propone sin cambiar su producción, dijo una fuente.

Sin embargo,  los camiones de fabricación mexicana de GM ya tienen una parte significativa de su valor, como los motores, producidos en fábricas representadas por el sindicato United Auto Workers en Estados Unidos, y GM recibiría otro impulso si se le permite computar la ingeniería hecha en Michigan.

GM está reformando una fábrica de gran volumen para construir una nueva generación de grandes camionetas Chevrolet y GMC en Silao, México. Las camionetas pickup sin suficiente contenido estadounidense o norteamericano según las normas del TLCAN podrían recibir un elevado arancel del 25 por ciento.

Estados Unidos quiere que el 40 por ciento del valor de los vehículos ligeros de pasajeros y el 45 por ciento  del contenido de los camiones se construya con un salario de 16 dólares por hora para que tengan derecho a la importación libre de aranceles desde México.

Esas demandas tienen como objetivo preservar la producción con salarios relativamente más altos de Estados Unidos y Canadá y presionar los bajos sueldos de la industria mexicana.

Mientras que México quiere que el 70 por ciento del contenido de los autos se fabrique dentro de América del Norte, por debajo del 75 por ciento que proponen los negociadores de Estados Unidos.

Si se adoptan, las automotrices que no cumplan con las normas más duras de salarios y contenido de Estados Unidos o Norteamérica podrían enfrentar aranceles del 2.5 por ciento en automóviles o vehículos utilitarios deportivos enviados a Estados Unidos desde México, un nivel de dolor soportable.