Otro desaire de Trump al mundo, ahora en materia migratoria PDF Imprimir E-mail
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Escrito por René Sánchez Juárez   
Lunes, 04 de Diciembre de 2017 05:40

Nuevamente Donald Trump volvió a los encabezados al anunciar que el próximo año no suscribirá el Pacto Mundial de la ONU sobre cuestiones migratorias que el gobierno de los Estados Unidos había firmado en la gestión de Barack Obama.

 

Fue la representante de los EEUU, Nikki Haley, quien a nombre de la administración de Trump manifestó: “Estados Unidos está orgulloso de su herencia migratoria y de nuestro duradero liderazgo moral al dar apoyo a los migrantes y a los refugiados en todo el mundo... Pero nuestras decisiones en política migratoria deben ser tomadas siempre por estadounidenses y sólo por estadounidenses".

El Pacto Mundial fue respaldado en 2016 por los 193 países pertenecientes a las Naciones Unidas, para mejorar la protección y gestión de migrantes y refugiados, en un contexto de alta vulnerabilidad.

Sin embargo; existen puntos en el tratado que no fueron vistos con buenos ojos para Trump, incluso el documento no contraviene la soberanía de ninguno de los firmantes ni es vinculante, por lo que el Pacto es más un programa de buena fe para proteger los derechos de más de 245 millones de migrantes, no sólo de América sino de todo el mundo, donde los desplazamientos a causa de guerras dejan a familias sin hogar y en busca de nuevas oportunidades.

Con esta acción Trump continúa con sus negativas de contribuir a una agenda internacional con base a derechos humanos y de cooperación económica. Sobre todo, esta última, ya que canceló la participación de los Estados Unidos en el Acuerdo Transpacífico y hoy se encuentra en pláticas para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que es el más grande del mundo.

Asimismo, su animadversión por temas ecológicos, ya que el mismo ha dicho no creer en el calentamiento global, llevó a su país a no ratificar el Tratado de París.

En su afán de “cumplir” su promesa de America first –Primero Estados Unidos- está desestabilizando la economía abierta, principio fundamental del libre comercio donde está presionando a empresas a abrir fuentes de empleo; sin embargo, tendrá que ofrecer mayores beneficios fiscales a los cuales ya están acostumbrados y llevarlos al límite.

Estos beneficios con los que apoyará EEUU a los grandes corporativos son cientos de millones de dólares a cambio de unos miles de empleos con bajos salarios, lo que hace aun mayor la brecha entre la clase media y la clase alta. Aún los Estados Unidos no encuentran la fórmula para equilibrar estas desigualdades, ya vimos que la “mano invisible” no es justa.