¿La Europa de Macrón? Una Nueva Era PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Samuel Stone Canales   
Jueves, 15 de Junio de 2017 06:30

Hace apenas un mes y un día que Emmanuel Macron, el nuevo mandatario francés, asumiera su cargo en el Palacio del Eliseo. Su clara victoria electoral sobre la candidata de ultraderecha Marine LePen fue un triunfo para Francia y para el mundo.

 

No obstante, muchos temían que SU juventud y la relativa inexperiencia del presidente fueran a causarle problemas en el ámbito internacional. Hasta ahora, Macron no sólo ha sobrevivido sus primeros encuentros en el escenario global, sino que ha sido protagonista del mismo.

Su primera acción notable ocurrió cuando, a los pocos días de ser inaugurado, Macron se reunió con Donald Trump en Bruselas. El dirigente estadounidense tiene una trayectoria de usar el apretón de manos como una arma de control, jalando la mano de la otra persona hacia él y apretando fuerte. Macron, preparado para eso, no sólo sostuvo la mano de Trump cerca de si mismo, sino que también lo apretó fuerte y no lo soltaba. La prensa se dio cuenta, y a los pocos días Macron confirmó que el apretón no fue accidental, diciendo que Francia no podía hacer ninguna concesión, ni siquiera simbólica, ante el presidente estadounidense.

En la misma reunión, la prensa grabó un vídeo en donde Macron se va acercando a un grupo de dirigentes. Trump viene a la cabeza. Pero en vez de estrecharle la mano, el presidente francés cambia de dirección a ultimo momento para primero saludar, con un abrazo caluroso, a la canciller alemana Angela Merkel. Literalmente dejó a Trump con la mando extendida. Solamente después de saludar a varios otros líderes europeos es que Macron finalmente presta su atención a Trump.

Pero más importantemente, Macron ha llevado dos temas que lo han dejado muy bien parado internacionalmente. El primero se dio de manera completamente espontánea durante una conferencia de prensa con su homólogo ruso Vladimir Putin.

Una periodista rusa le preguntó a Macron que por qué no había permitido que reporteros de Russia Today (RT) y de Sputnik, dos publicaciones rusas controladas por el gobierno, asistieran a eventos de su campaña. El francés, sin dudarlo, contestó que esas publicaciones no eran realmente periodísticas, sino que eran propaganda del estado ruso, y que cualquier periodista verdadero siempre sería bienvenido en el Eliseo.

En la misma respuesta, Macron advirtió que Francia estaría dispuesta a defender, con la fuerza armada si fuera necesario, a los derechos humanos de los sirios. El presidente sirio que está violentando esos derechos, Bashar al-Asad, es aliado de Vladimir Putin. Macron continuó por declarar que también estaría pendiente de las acciones del gobierno ruso en la provincia de Chechnya, y de la manera en como Rusia trata a su población homosexual. En resumen, fue una respuesta sublime.

Pero la racha de victorias para Macron no termina ahí. A los pocos días de la conferencia de prensa con Putin, Donald Trump anunciaría la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el medio ambiente, y el líder francés no dudó en responder de una manera directa y clara.

El mismo día que Trump diera a conocer su decisión, Macron dio un discurso en inglés condenando la acción de los Estados Unidos pero diciendo que Francia seguía creyendo en el pueblo estadounidense, y en el hecho de que harían lo correcto en lo que concierne el medio ambiente. Fue un discurso verdaderamente conmovedor.

Unos días más tarde, Macron publicó un vídeo en donde invitaba a los científicos estadounidenses a mudarse a Francia, diciendo que ese país si cree en la importancia del cambio climático global y que los apoyaría a combatirlo con fondeo y subvención estatal. Este mensaje, también en inglés, fue una confrontación directa a Trump y a su política ambiental.

En resumen, el nuevo mandatorio francés se ha desempeñado en el ámbito internacional de una manera laudable y ha dejado a su país, junto con Alemania, como los indiscutibles líderes de Occidente.

Espero que siga poniéndole un ejemplo al mundo de cómo ser fuerte pero diplomático, y de cómo un país puede trabajar con todo tipo de dirigentes y al mismo tiempo no perder de vista los valores democráticos y humanistas que debe de representar.

En fin, Macron parece ser el tipo de líder joven, dinámico y progresista que el mundo necesita. Ojalá continúe así.