El Nacionalismo en Reino Unido, la Era de May PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Samuel Stone Canales   
Jueves, 08 de Junio de 2017 05:00

Para cuando este artículo se publique, los 65 millones de habitantes del Reino Unido estarán ejerciendo su derecho a voto en una elección general.

 

 

Este día, que es la culminación de la oleada electoral nacionalista que vio a estos mismos británicos votar a favor del Brexit el año pasado, también será un comienzo difícil para la persona que quede como primer ministro.

Los candidatos más probables son la primera ministra actual, Theresa May, líder del Partido Conservador de centroderecha, y Jeremy Corbin, el líder del Partido Laborista de centroizquierda.  Estos dos partidos han dominado el esquema electoral británico durante casi 80 años.

Pero antes de hablar de los candidatos, tenemos que explorar cómo funciona el sistema electoral británico, y qué llevó a estas elecciones que no debieron de haber ocurrido hasta el 2020.

Al igual que muchos países, el gobierno británico está dividido en tres ramas: la legislativa, la ejecutiva y la judicial.  Asimismo, la rama legislativa está dividida en dos partes: la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes.  Los miembros de los Lores son todos de la antigua nobleza o altos miembros de la Iglesia de Inglaterra, y se eligen entre ellos. A diferencia, los miembros de los Comunes son electos popularmente en 650 distritos individuales.  No hay miembros plurinominales.

Históricamente, las tres ramas del gobierno estaban controladas por el primer ministro, pero gracias a reformas constitucionales recientes, la rama judicial ha ganado algo de independencia. Pero las ramas legislativa y ejecutiva siguen más o menos unidas en las manos de la primera ministra, lo que sucede gracias a la forma como se elige a la mandataria.

Al primer ministro británico no se le elige en una elección directa; la gran mayoría de los ciudadanos del Reino Unido no votarán hoy por May o por Corbin, sino por su miembro del parlamento que les corresponda. A diferencia de México o de Francia, por ejemplo, el primer ministro británico es el líder del partido mayoritario en la Casa de los Comunes.  Como tal, ella es la mandataria del poder ejecutivo y también la líder del poder legislativo.

Debido a que hay 650 miembros de los Comunes, se requieren 326 miembros para obtener una mayoría absoluta.  Actualmente, los Conservadores controlan 330 curules, mientras que los Laboristas controlan 229.  El resto de las plazas están en manos de partidos pequeños.

Y esto nos lleva a la elección, que, como casi todo en la política británica actual, comienza con el Brexit. El 23 de junio del año pasado, los ciudadanos del Reino Unido votaron a favor de salirse de la Unión Europea. Esta situación había dividido al país y al liderazgo del Partido Conservador. El primer ministro de la época, David Cameron, también Conservador, estaba a favor de permanecer en la Unión Europea, mientras que varios otros líderes, incluyendo a May, apoyaron a la causa contraria. Mucha de la gente que apoyo el Brexit lo hicieron por razones nacionalistas de diferente índole.

Como sabemos, el Brexit ganó, y Cameron renunció como primer ministro y líder de su partido. Poco después, los Conservadores eligieron a May como líder, y, por consecuencia, como primera ministra.

Nuevas elecciones tienen que ocurrir a más tardar a los cinco años después de la última elección, pero la primera ministra tiene la facultad de convocar comicios antes de ese período. Las últimas elecciones se llevaron a cabo apenas hace dos años, en el 2015, y por lo tanto las siguientes elecciones legalmente requeridas no eran hasta el 2020.

Desde que asumió el cargo de primera ministra, May había dicho una y otra vez que no convocaría elecciones antes de esa fecha.  La última vez que lo dijo fue a finales de marzo de este año.  Pero de todas maneras, el 17 de abril, se convocaron las nuevas elecciones.

¿Por qué lo hizo? Porque el promedio de las encuestas indicaba que su partido llevaba una ventaja de 17 puntos por encima de los Laboristas. Pero en las últimas semanas, las encuestas cambiaron, y su ventaja electoral ha disminuido a más o menos seis puntos porcentuales. Aunque esta sigue siendo una ventaja importante, las encuestas en el Reino Unido han dado resultados equivocados en elecciones pasadas similares a la ventaja que lleva May.

En lo que concierne a los candidatos, podríamos hablar a detalle sobre ellos, pero realmente ninguno de los dos ha sido espectacular. Corbin, el líder Laborista, se ha desempeñado bien en las últimas semanas, pero es una figura controversial, muy similar al Senador Bernie Sanders en Estados Unidos.

May, por su parte, es una Conservadora tradicional de élite que sigue las políticas generales de su partido, aunque recientemente se ha posicionado mucho más cerca de Donald Trump de lo que es necesario.

Los que leen mis columnas saben que soy un gran admirador de la Unión Europea, con todo y sus problemas. Entonces no debe sorprenderles que yo esté a favor de los Laboristas, o de una alianza entre Laboristas y un tercer partido que es el Liberal Demócrata.  Y además, los Conservadores, bajo el liderazgo de May, han jugado demasiado con sentimientos nacionalistas para ser de mi gusto.

Al mismo tiempo, me gustaría dejar claro que los Conservadores no son parte de la ultraderecha nacionalista que recientemente ha ganado terreno en Europa. Theresa May no es Marine LePen.  Pero para mí, el tema de la Unión Europea es demasiado importante como para ignorarlo. Y aunque espero que los británicos no le den un nuevo mandato a May, lo más probable es que lo hagan, situación que tendremos que enfrentar si sucede. Pero una victoria de May en el Reino Unido no es el desastre que hubiera sido una victoria de LePen en Francia. Así que, suceda lo que suceda, la estabilidad europea y global se mantendrá.